Motivando a otros también te motivas tú

¿Dar motivación? ¿Por qué no? Nunca está de más. La motivación es algo que necesitamos alimentar continuamente, si queremos que nos siga impulsando en nuestras respectivas misiones cotidianas.

Por fortuna, hay muchas maneras de alimentar la motivación para que cada cual elija lo que le sirve. Hoy nos detenemos en una idea bastante eficaz: motivar a otro.

Cuando lo bueno que ofreces… rebota

Entras en escena y ves a una persona alicaída. Te dice que está atascada, desganada. Y a ti te da por ponerte de su lado. ¿Qué puede pasar? Imaginemos…

echar una mano

  • Intentas conectar con sus intereses. Le dejas que te explique cómo se siente. Y, a continuación, le preguntas por sus proyectos: ¿Por qué se los propuso? ¿Siguen siendo importantes?
  • Le ayudas a enfocarse. Tal vez, haciendo un plan para orientar las sucesivas acciones. Esta persona, al ver unos pasos específicos ordenados, ve un camino para moverse hacia delante.
  • Estás a su lado dando los primeros pasos. Celebras con él/ella los primeros avances, echando la bola a rodar.

Cualquiera de esas acciones puede “rebotar” hacia ti.

Es posible que invitando a otro a enfocarse en lo que quiere, a diseñar una estrategia y a empezar a moverse, tú reencuentres claridad, organización y energía para luchar por tus propios proyectos.

Muchas veces sucede que, para conseguir lo que quieres, has de dar eso mismo que esperas recibir. Es una paradoja muy bonita. Con la motivación funciona muy seguido.

Estamos de acuerdo en que hay personas que son auténticas aspiradoras de energía. Te acercas con la intención de animarlas y acabas con la moral por los suelos. ¿A que te ha pasado?

Pero también te habrá pasado para bien. Sabes de qué te hablo. Recuerda esas veces en las que te convertiste en fuerza, en las que ayudaste a otro a encontrar valor o luz.

Simplemente brindando lo que tenías (por poco que fuera) fue más fácil encontrarlo en ti mismo. Tal vez fue tan sencillo como dar un abrazo, unas palabras de ánimo o recordarle a esa persona sus logros.

Motivando a esta persona (o personas) tú también ganaste. ¿No es una idea merecedora de ocupar una posición privilegiada en tu repertorio personal?

Imagen de rogiro