Una relación frustrante. ¿Hasta cuándo?

Hay relaciones frustrantes, desgastantes. O a ver qué nombre le pones tú a la que se mantiene con alguien que es prácticamente imposible de complacer.

Lo que haces por él/ella o lo que le das no es suficiente. Lo que te esfuerzas no se ve, porque le pone más atención a lo que has dejado de hacer.

¿Tus aciertos? Mientras haya un fleco suelto o una brizna por corregir, olvídate de que los tenga en cuenta.

Y no se cansa de pedir, ¿eh? Pide atención, tiempo, dinero; que trabajes a destajo para darle cosas. Cuando se las das, te encasqueta la misión de mantenerlas. Pobre de ti como no lo hagas, porque te recordará lo desastre que eres.

persona tóxica

Vale. Muy bien. Te callas. Bajas la cabeza. Le das lo que se supone que quiere. Pero no se conforma. Qué va.

Al principio, parece que sí y tú respiras con alivio. Un alivio que no dura, porque tarda poco en llegar la próxima exigencia o el próximo reproche. ¡Venga! Dale más.

Una relación así, le pongas el nombre que le pongas, es insufrible. Por desgracia, muchas víctimas la soportan cada día.

Unas veces, el monstruo es una persona que tienen cerca. Otras, el monstruo son ellos mismos (para sí mismos). ¡Y no se han dado cuenta!

¿Vale la pena mantener esta relación? ¿Por qué seguir así? Nunca es tarde para cambiar, incluso cuando el monstruo exigente es uno mismo.

Cuando el enemigo está dentro, la persona ha de aprender a tratarse bien. Practicarlo cada día. Y, si no le sale, para eso hay profesionales que le pueden ayudar.

Bien hecho está cada esfuerzo que se haga para salir de una relación así. ¿No te parece?

Imagen de partymonstrrrr