¿Vale la pena pensar tanto en ello?

A veces nos dejamos atrapar por complicaciones o preocupaciones que, dentro de un par de semanas, habremos olvidado por completo.

Ya sabes a qué me refiero: errores tontos, pequeñas trifulcas, dudas sobre el vestuario del fin de semana o sobre qué pensarán los demás de lo que te has hecho en el pelo.

Justo en ese momento, puede que parezcan cuestiones importantes. Pero, ¿lo son? ¿Qué impacto tienen en el curso de tu vida?

Tal vez tengan cierta influencia. Después de todo, lo grande se forma con pequeñas cosas que se unen. Sin embargo, no todas esas pequeñas complicaciones tienen que formar parte de “lo grande” que tú quieres construir.

progresar

Da un paso atrás. Cuando estés dando vueltas al último error, a un comentario desafortunado o a una decisión para el fin de semana, trata de mirar el asunto desde otra perspectiva.

¿Es tan importante “eso” en lo que estás pensando? ¿Impacta en lo que, de veras, es más importante para ti? ¿Vale la pena que se adueñe de tu atención en este día?

Si decides que el pequeño asunto que te preocupa está relacionado con “lo grande”, mueve ficha. Haz algo al respecto.

Pero, si descubres que tiene poco que ver con lo que es importante para ti, muévete tú. Pasa página y deja atrás esa minucia.

El tiempo es el recurso más valioso. Tiene sentido invertirlo en lo que es importante para ti; en dedicarle más atención a lo que sí quieres y menos a lo que no quieres.

Si te propones sacarle partido a tu tiempo, de vez en cuando, podría atraparte alguna que otra pequeñez. Eres humano después de todo. Pero alégrate más por las veces en las que has acertado alejándote de las minucias.

Dejaste atrás lo que no era importante y a ese tiempo le diste un buen uso. Quizás hoy también tengas la oportunidad de acertar de nuevo.

Si ahora mismo te ronda una pequeña preocupación, pregúntate: ¿Vale la pena pensar tanto en ello? Y toma tu decisión.