Recibir una buena noticia cuando estás rodeado de problemas

Hay días o etapas en los que los problemas, bien por grandes o por numerosos, acaparan todo el protagonismo.

Y, cuando la vida está patas arriba, cuesta más alegrarse por las buenas noticias o por pequeños sucesos agradables.

Estás tan metido en las grandes complicaciones, que la cosita buena pasa desapercibida. O, si la llegas a ver, no la disfrutas a gusto porque el malestar ocupa demasiado espacio.

Resulta que, inesperadamente, tu presupuesto te permite renovar la lavadora. Eso está bien. Aunque la lavadora nueva no va a quitarte el dolor que sientes por cuestiones mayores…

Es un ejemplo. Se entiende que no vas a dar gritos de alegría por la lavadora en estos momentos. Pero un poquitín de atención sí se merece, ¿no?

cerilla

Para recordar que, incluso cuando estás asediado por problemas, pueden pasar cosas buenas. (Tal vez vayan ocurriendo más después de ésa.)

Para relajarte un poco con una nota amable, antes de meter la cabeza en la siguiente complicación a resolver.

Para compartir esa minúscula alegría con otro (si quieres) y así crezca algo más.

Para experimentar gratitud por lo bueno que ha pasado. Quizás ese sentimiento cálido te anime a apreciar otras cosas que van bien.

Esto supone esfuerzo. El esfuerzo consciente de mirar y apreciar lo bueno, en medio de circunstancias que empujan a que te sientas mal todo el tiempo.

Cuando la adversidad es lo que más destaca, lo que ocupa tu tiempo y todos tus pensamientos, este esfuerzo tiene mucho sentido.

Es una pequeña alegría que vale la pena rescatar. Así mantienes la capacidad de ver y apreciar otras que se crucen y, por supuesto, las que tú fabriques.

Ojalá que, si estamos rodeados de problemas, seamos capaces de rescatar la buena noticia o el pequeño suceso afortunado antes de que sea absorbido por la oscuridad de las preocupaciones.