¿Cantidad o calidad? ¿Cuál de las dos te hace más feliz?

¿Calidad o cantidad? Si no hiciera falta escoger, por mi parte me quedaría con ambas, al menos en ciertas áreas. En el blog, por ejemplo, lo ideal sería tener publicadas muchas entradas (cantidad), buenas todas ellas (calidad).

Pero lo ideal es una cosa y la realidad, otra. Hay ciertos límites (de tiempo, de energía, de dinero…) que nos orillan a elegir entre cantidad y calidad. ¿Por cuál sueles decantarte tú?

Es frecuente asociar la felicidad con la cantidad: más vacaciones, más amigos, más dinero, etc.

Claro que, por tu experiencia, habrás visto que, una vez que pasas el umbral que tú consideras satisfactorio, añadir más de lo mismo no tiene porqué hacerte más feliz. No siempre. A partir de ahí, la mejor opción parece ser la calidad.

Ésa es la idea que vamos a defender. Contemplemos tres escenarios.

racimo de uvas

1. Tus posesiones. ¿Cantidad o calidad?

Una vez que te rodeas de las cosas que consideras útiles o que te gustan (que sólo tú decides las que son), el resto sale sobrando.

Las cosas que tienes requieren mantenimiento (limpiar, ordenar, reparar, almacenar, pagar impuestos, etc.).

Que realices con mucho gusto este trabajo con las cosas importantes tiene sentido. Pero, ¿cuál es el de realizar ese esfuerzo por las posesiones “extra”?

Un ejemplo. Para ti puede ser importante tu colección de zapatos. Vale que tengas muchos, porque te gustan a ti. Tiene sentido. No lo tiene en mi caso, que con pocos pares de zapatos me las arreglo. El resto, sobra.

Es interesante que cada uno de nosotros determine con qué está satisfecho y, a partir de ahí, qué está sobrando. Eso, para recortar recursos invertidos en lo superfluo (tiempo, energía, dinero) y ponerlos a disposición de lo importante.

2. Tus relaciones. ¿Cantidad o calidad?

¿Qué te hace más feliz: muchas relaciones superfluas o unas cuantas más íntimas?

Puedes tener centenares de conocidos y/o de contactos en una red social y compartir vicisitudes cotidianas con ellos, siempre que construyas y mantengas relaciones estrechas con las personas que tú elijas. Y éstos, por una cuestión de tiempo y de energía, van a ser pocos.

Unos pocos, con los que puedes ser tú mismo/a, con los que puedes hablar de tus sentimientos, con los que puedes compartir tus temores, con los que puedes crecer.

Las relaciones cercanas, donde hay respeto, confianza, cariño y apoyo mutuo, lleva tiempo y esfuerzo construirlas. No obstante, esto hará más por tu felicidad, que una gran cantidad de relaciones superficiales.

Lo dicen los psicólogos y cualquiera de nosotros puede comprobarlo. En las relaciones personales, parece que prima la calidad.

3. Lo que vas a hacer hoy. ¿Cantidad o calidad?

Imagina que hoy es tu día súper-productivo y que terminas una gran cantidad de cosas. ¡Oh! Pero, para tus actividades preferidas, apenas si has sacado tiempo.

Por lo general, eres más feliz cuando dedicas tiempo a lo que disfrutas. Y eso va a suponer dos cosas:

(1) Vas a hacer menos. Seleccionarás entre tu lista. Y dirás adiós a tareas y compromisos que no son prioritarios ni te hacen feliz.

(2) Serás eficiente. Tratarás de despachar pronto y bien tus tareas menos favoritas, para que te quede tiempo que dedicar a lo que sí te hace feliz.

Elige, por tanto, si vas a terminar muchas cosas (cantidad) o si vas a hacer las más importantes (calidad), incluyendo entre ellas esas actividades que tú disfrutas.

A mí me parece que, también en este caso, la calidad nos hace más felices que la cantidad. Si el tiempo fuera ilimitado, tal vez podríamos quedarnos con ambas. Pero no es así.

Ahí queda. Tú verás en qué enfocarte, si en calidad o en cantidad, para ser más feliz en este día. Elijas lo que elijas en cada escenario, espero que sumes más aciertos que errores. En eso estamos todos.