Los errores en compras pasadas sirvieron de algo

¿Fue un error aquella compra o aquel servicio por el que pagaste? Es que la lista de errores que pueden cometerse cuando uno abre la cartera es abrumadora.

  • Compras para que “aquello” luzca en tu casa o para que destaque tu belleza. Y no cumple como esperabas.
  • Compras un aparato que, supuestamente, aligerará tu carga de trabajo. Y te da más trabajo, ¡caray!
  • Compras cosas bonitas para disfrutarlas. Y no las disfrutas. No era oro lo que relucía.
  • Etc.

Suelen cometerse más errores con las compras impulsivas. Por eso, a éstas nos conviene prestarles más atención.

moneda

Muchas veces nos dejamos llevar por la “promesa” que nos hace el producto o servicio. Promesa que no cumple o puede que sí, pero dejamos de usar “la cosa” cuando se pasa la euforia de la compra.

Por poner un ejemplo concreto, estoy pensando en una aspiradora que compré con la idea de hacer más llevadera la limpieza. Los primeros días, muy bien. Pero, poquito a poco, fui volviendo a la escoba de toda la vida. Me arreglo mejor con ella.

Puedo poner más ejemplos. Pero tú ya conoces de sobra experiencias de este tipo, protagonizadas por ti o por gente que conoces.

Esas experiencias están para aprender de ellas. Detrás de buena parte de las compras que realizamos por impulso están las ganas de sentirnos mejor.

Queremos alegría, belleza, diversión, comodidad o tiempo libre para disfrutar de esas cosas. La cuestión es que lo que queremos no tiene porqué estar en una tienda. No siempre. Hay otras maneras de conseguirlo.

¿Qué quería yo con la aspiradora? Terminar antes la limpieza. Cosa que hago ahora, sin usar la aspiradora. (Aplico los truquillos anti-procrastinación que he ido aprendiendo.) 😉

Sean cuales sean las compras en las que tú consideras que te has equivocado, extráeles la lección. Bienvenida sea. Y usa lo que has aprendido la próxima vez que vayas a comprar.

Piensa bien y vuélvelo a pensar. Tómate tu tiempo.