Haz tu parte y espera lo mejor

Esperar lo mejor. ¡Por supuesto! La mayoría somos optimistas cuando emprendemos una acción o un proyecto.

  • ¿Qué sentido tiene apuntarse a un curso, si no es porque esperas aprender?
  • ¿Qué sentido tiene arreglarse para una cita, si no es porque esperas que así le gustarás a la otra persona?
  • ¿Qué sentido tiene subirte en un coche para ir a… (X sitio), si no es porque esperas llegar allí?
  • ¿Qué sentido tiene montar un negocio, si no esperas sacarlo adelante?

Hasta aquí, lo saludable y motivador. El lado oscuro comienza cuando nos empecinamos en que las cosas tienen que ocurrir del modo (favorable) en que las hemos previsto.

Como te consta, hay veces en las que lo que ocurre se separa de nuestras expectativas.

Cuando abres un negocio, puedes esforzarte y hacer lo que está en tus manos del modo que quieras. Eso está bajo tu control. Pero buena parte de lo que ocurra (y que influirá en el resultado) no está bajo tu control.

alpinista

  • ¿El público demandará lo que ofreces con las ganas que tú esperas?
  • ¿Evitarás siniestros u otras circunstancias que te paralicen temporalmente, como tú esperas?
  • ¿La competencia jugará limpio, como tú esperas?
  • ¿El gobierno no subirá más los impuestos, como esperas?

Puedes influir en muchos factores, pero no en todos. Hasta en el ejemplo de la cita podría pasar: te pones de punta en blanco y tu acompañante menciona, días más tarde, que le gustas más con tu atuendo de diario.

Cuando hay otros implicados en el resultado de una acción o proyecto, las cosas pueden NO salir como tú quieres.

Aun así, HAZ TU PARTE

Espera lo mejor. Ponte manos a la obra, porque ésa es la manera de conseguir lo que quieres.

Haz hasta donde puedas, con lo que sabes y con lo que tienes. Y, una vez hecha tu parte, permite que ocurra lo que tenga que ocurrir.

El resultado NO siempre está bajo tu control. Da igual lo preocupado que estés o que lo desees con toda tu alma.

Es un riesgo. El plan puede salirte bien o no tan bien. Y estarás más relajado si, una vez hecho lo tuyo, intentas separarte del resultado.

¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que el resultado sea un desastre? Ya se verá. Peor pinta para el que no se atrevió a jugársela.

En caso de fiasco, vuelve a hacer tu parte para remontar. Siempre tu parte. Sólo ésa. Y ya es mucho.

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