Paciencia. ¿En qué momento del día vas a usarla?

La paciencia es una de las cualidades más útiles a desarrollar. Pero hay que ver lo que cuesta desarrollarla…

Ya hemos comentado otras veces que las presiones en contra son muchas. Se nos venden soluciones rápidas y cómodas para cualquier menester.

¿A que te suenan? Pierda peso sin esfuerzo. Gane un dineral con este maravilloso producto. Aprenda coreano en dos tardes. Y demás mensajes seductores.

Por otra parte, la impaciencia suele verse de manera positiva, cuando la asociamos con personas que tienen mucho que hacer y no pueden perder ni un sólo minuto. Mala asociación. Esa impaciencia va más de la mano con el estrés, la ansiedad y cosas igual de apetecibles.

Aceptar que algunas cosas llevan su tiempo y resistirse al empuje incómodo de las emociones, que es donde se nota la paciencia, es más saludable a la larga.

¿A la larga? Pues, sí. Tiene su gracia que, para desarrollar la paciencia, necesites ser paciente, porque no funciona lo del chiste: Dios mío, dame paciencia. ¡Pero dámela YA!

pieza

Lo positivo de la cuestión es que, a lo largo del día, todos tenemos oportunidades para ser pacientes:

  • Empleando un poco más de tiempo en preparar una comida sana.
  • Esperando unos segundos antes de reaccionar a un comentario poco afortunado.
  • Leyendo con atención un artículo espeso, pero con información útil para que resolvamos un problema por nosotros mismos.
  • Resistiéndonos HOY a mandar a la porra el programa de ejercicios (u otro programa) porque no vemos resultados en los primeros días.
  • Guardando la compostura en un atasco de tráfico.
  • Negándonos a comprar HOY un producto que en las próximas rebajas encontraremos mucho más barato.
  • Etc.

Podría poner ejemplos para llenar un libro. La paciencia suele estar detrás de prácticamente cualquier buen hábito; de cualquier cosa buena que lleve tiempo construir.

Con ella aprendemos habilidades complejas, construimos relaciones fuertes, logramos metas de ahorro, hacemos más llevadera la recuperación cuando nos enfermamos, etc.

Y la manera de ser más paciente para “lo grande” está entrenando con “lo pequeño de cada día, incluso con las chorradas. Como cuando se te atasca la cremallera de la cazadora y te resistes a perder los nervios.

Ojalá que hoy aprovechemos las oportunidades que se crucen para fortalecer esta cualidad. Y, si no nos sale bien, seamos pacientes para intentarlo de nuevo mañana. 😉