Lo haré cada día, sin falta, y otras expectativas poco realistas

Echa un vistazo a estos últimos días. Seguramente tuviste aciertos e hiciste unas cuantas cosas bien. Pero también cometiste errores o ciertas circunstancias te pusieron la zancadilla, ¿o no?

Eso es lo usual. Queremos hacer bien lo que nos proponemos y, a la hora de la hora, no siempre cumplimos con las expectativas que depositamos en nosotros mismos.

Hablemos de expectativas. La mía, de hacer ejercicio cada día, sin falta (por poquito que sea), ha fallado. Afortunadamente, no me extraña, ni me frustra, ni me entristece, ni me hace sentir culpable. ¿Por qué?

borrasca emocional

Porque es una expectativa poco realista. Y, para dar más ejemplos, aquí tienes otros:

  • Aprovecharé muy bien cada día.
  • Daré lo mejor de mí en cada cosa que haga.
  • Seré siempre comprensivo y paciente con las personas que más quiero.
  • Me moveré siempre hacia delante. Jamás me rendiré.
  • Etc.

Vale la pena proponerse esas metas y tener expectativas de poder cumplir con ellas, porque eso nos va a ayudar a acertar muchas más veces. No todas.

  • Aunque aproveches bien tu tiempo la mayor parte de los días, puedes tener un día tonto.
  • Aunque des lo mejor de ti usualmente, en alguna ocasión puede que hagas una chapuza para salir del paso.
  • Aunque te propongas ser paciente con las personas que más quieres, puede pasar que algún día pierdas los nervios.
  • Aunque te propongas no rendirte jamás, alguna vez podrías tirar la toalla.
  • Etc.

Sigamos adelante

Después de un humano traspiés, ¿qué tal si procuramos hacerlo mejor en la siguiente ocasión?

Hacer las cosas bien siempre no es realista. Lo realista es tratar de sumar más aciertos que errores. Y, cuando sea posible, aprovechar la lección de esos errores, para poder acertar más veces.

Habrá días en los que cumplamos con nuestras expectativas. Otros, cumpliremos a medias. Y otros, fallaremos. Pero seguimos avanzando. Eso es lo que cuenta.