Sin ser para tirar cohetes, este momento es muy agradable

¿Qué experiencias positivas te aguardan hoy? ¿Has vivido un buen momento en lo que va de día?

Los buenos momentos de hoy quizás no se presten a que tires cohetes de la euforia. Tal vez sean experiencias agradables, sin más.

  • Unos minutos de tranquilidad por la mañana.
  • Una breve conversación, que despides con una sonrisa.
  • El final de una tarea por la que te sientes satisfecho.
  • Una mirada cómplice.

¿Estarás atento a esas experiencias? ¿Dejarás que las buenas sensaciones te acompañen en esos momentos?

pausa a la sombra

Te conviene hacerlo. Digo, nos conviene. Porque nuestro cerebro es más hábil prestando atención y asimilando los eventos negativos.

Esto viene de lejos y surgió por una cuestión de supervivencia. Para nuestros antepasados primitivos era una necesidad estar pendientes de todo aquello que pudiera ser una amenaza. Ese mecanismo era útil para protegerse o huir del peligro.

De ahí que, aún hoy, el cerebro sea hábil captando e interiorizando experiencias negativas: frustración, preocupaciones, rechazos, estrés, etc.

Y menos hábil sumergiéndose en experiencias agradables: confianza, placer, paz, calidez, esperanza… ¿Sentimos éstas con la misma intensidad y duración que las experiencias negativas?

Razones para prestar atención a esos momentos cotidianos agradables

1) Equilibrar. Especialmente cuando estás pasando una racha difícil, te conviene prestar atención a estas gotitas de bienestar y disfrutarlas, para que todo el protagonismo no recaiga sobre lo negativo.

2) Entrenar a tu cerebro. Muy especialmente, cuando el tuyo es de ésos que se fijan en el agujero dejando de ver el donut. Cuanto más atención prestes a las cosas buenas, más hábil te harás cazándolas e interiorizándolas en lo sucesivo.

3) Hacer acopio de fuerza. Las experiencias positivas nos dan energía (amor, esperanza, alegría), que se convierte en recursos para afrontar las adversidades o momentos menos agradables.

La vida tiene sus complicaciones. Aunque sólo sea para estar mejor provisto de recursos para afrontarlas, te conviene (nos conviene) sacar jugo de las buenas vivencias, ya sean un par de gotitas. Buenas son.

El beneficio va más allá de uno mismo, además. Porque podemos compartir ese bienestar con otros y, porqué no, servirles de inspiración para que ellos también aprendan a aprovechar lo bueno que viven.

Pues, ¡venga! Que no se nos escapen las pequeñas alegrías. 😉

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