La belleza de la tristeza

Ayer amaneció un día cálido y radiante. El amanecer de hoy es frío y gris. El cielo está llorando. O eso es lo que a mí me parece, al echar de menos el sol de ayer.

La tristeza es una emoción incómoda y poco apetecible, comparada con la alegría. Pero, curiosamente, tiene bastante que ver con la alegría.

Cuando estás triste, echas de menos eso que te dio o te da alegría. Es un recordatorio, quizás doloroso. ¿Preferirías que no estuviera?

La tristeza es señal de que algo te importa y no está. Tal vez se fue de tu vida, dejando esos buenos momentos en tu corazón. Tal vez nunca llegó y lo que sientes es el deseo de que llegue.

lloviendo

Puedes ver la tristeza como la expresión de una alegría que estuvo. Y que se quedará contigo, porque esos momentos nada te los puede arrebatar.

Como también puedes ver la tristeza como la expresión de las alegrías que están por llegar. En algunos casos, esta emoción puede animarte a buscar la manera de que eso que anhelas forme parte de tu vida.

Es una emoción incómoda, como un día lluvioso. Pero es la que nos ayuda a apreciar la belleza de un sol radiante.

La tristeza intensifica las alegrías pasadas y las que están en puertas. Apreciémosla, si te parece. Escuchemos qué nos cuenta la tristeza mientras, poco a poco, asoman alegrías que suavizan el dolor. Y, despacito, vuelve a brillar el sol.

Imagen de Josh Liba