¿Tus expectativas sobre los demás son realistas?

Cuando nuestras expectativas sobre los demás son poco realistas, nos llevamos decepciones a sacos. ¿Has pasado por ahí?

Yo sí. Hasta que no me quedó de otra que aceptar que los demás son o actúan de acuerdo con su propio criterio o visión del mundo; no con mis esquemas.

¿Cómo es posible que digas esa barbaridad? No es justo que me hagas esto.

No, no lo es. Me duele que esa persona se porte así. Con lo sencillo que sería que se portara como a mí me gusta. ¡Qué decepción!

humanos anónimos

Las personas nos sorprenden, para bien y para mal, porque cada uno de nosotros es diferente. Si yo espero que se ajusten a mis valores y preferencias, iré de chasco en chasco.

He aquí algunas expectativas que, por el bien de mi salud mental y de mis relaciones, he necesitado tirar a la basura.

1. Seguro que los demás están de acuerdo conmigo, porque lo que digo es muy sensato. Es sensato para mí, según mis ideas. Otro, que piensa distinto, no lo ve tan sensato. O, si lo ve, quizás no esté de acuerdo. A saber.

2. Les voy a caer bien si soy amable. Qué va. Todos tenemos unos cuantos detractores. Hasta los dioses más amables los tienen. Qué puedo esperar yo, que además de mortal no soy tan amable.

3. Mis acciones dejan claro lo que pienso (o lo que siento). No todos van a interpretar mi acción dándole el significado que hay en mi cabeza; extraerán sus propias conclusiones.

Las acciones hablan, pero tienen sus limitaciones. Si yo te miro con el ceño fruncido, ¿qué significa? ¿Te odio? ¿Tengo problemas orgánicos? ¿Necesito gafas? ¿Ah?

4. Este individuo es de los que ¡Oh, qué fallo! Basándome en cualquier característica o circunstancia, ato cabos y decido que esa persona ha de comportarse según lo que yo me imagino.

¿Cómo iba a esperar que me estafase Fulanito, con lo buena persona que me parecía? ¿Y Menganito? Yo, pensando que iba a rendirse con lo suyo. Y nos ha callado la boca a unos cuantos.

5. La gente no cambia. Quiero pensar que la gente que conozco desde tiempos remotos es la misma: piensa igual, siente igual y tiene las mismas prioridades.

Nuevamente, me equivoco. Si yo he cambiado, ¿cómo puedo esperar que ellos no lo hagan?

Definitivamente, esperar que la gente haga las cosas bien (según prefiero); que tome decisiones acertadas (según mi criterio) y que no se equivoque (aunque yo sí lo haga) me va a decepcionar.

No sé qué expectativas poco realistas tienes tú respecto a los demás, si es que tienes algunas. En caso de que así sea, prueba a prescindir de ellas y verás cómo disminuyen tus decepciones.

[¡Hala! ¡Otra expectativa mía! ¿Será realista?] 😆