Haz MÁS de lo que quieres y MENOS de lo que no quieres

En un día cualquiera, en el que atiendes tus responsabilidades habituales, ¿cuáles predominan entre tus actividades: las que quieres hacer o las que NO quieres hacer?

Si echas un vistazo a las actividades que NO quieres hacer, ¿qué buena razón se te ocurre para seguir con ellas?

Las preguntas están ligadas con una misión que compartimos todos: ser un poquito felices hoy (o estar algo mejor). Y esto tiene bastante que ver con lo que hacemos o dejamos de hacer en este día.

Entre lo que hagamos hoy, habrá actividades apetecibles, placenteras o que nos satisfaga hacerlas porque nos gusta la persona que somos en ese momento. (Un ejemplo, madrugar para hacer ejercicio.) Ese grupo de actividades aportan una cuota de felicidad para hoy.

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Después viene un grupo más dudoso: actividades pesadas o aburridas (como ciertas tareas laborales o domésticas). No aportan gran placer, pero son significativas, porque están conectadas con nuestras prioridades.

Nos puede apetecer muy poco fregar los platos o revisar unas facturas. Pero sí nos apetece cuidar de nosotros o de los nuestros. Por eso las hacemos; porque queremos el fin con el que están conectadas.

Así, quitando las actividades que disfrutamos y las que son significativas,  llegamos al grupo de actividades vacías que no tiene sentido mantener: ni nos gustan, ni están conectadas con nuestras prioridades.

¿Ejemplos? Esto es muy personal. Puedo contarte dos de las que yo reduje: la tele y Facebook. Mantengo las cuentas del blog en las redes sociales porque a bastante gente le gusta informarse o entretenerse por esos medios, pero a mí no.

Cada uno de nosotros encuentra satisfacción o sentido en actividades diferentes. Lo que tenemos en común es que somos más felices cuando hacemos más de lo que nos gusta (por el motivo que sea) y menos de lo que no nos gusta.

Algunas actividades vacías de satisfacción y de interés se quedan en nuestro día a día por hábito, por no buscar alternativas o por excusas como: “Si todos lo hacen, yo también.”

Ojalá que seamos capaces de identificar muchas de ellas. De esa manera, pasaremos más horas del día haciendo cosas que queremos o que nos gustan.

Yo creo que no hay una razón lo suficientemente buena para sacrificar la felicidad que aportan éstas en pro de las actividades que no aportan nada. ¿Qué piensas tú?

Imagen de kaneda99