Qué haces cuando tu agenda se llena y comienzas a estresarte

Eres una persona con inquietudes y responsabilidades variadas. Te sientes a gusto con las actividades que realizas a diario. Pero últimamente se están acumulando. O bien comienzas a sentirte un poco estresado.

Partamos de ahí. Es una situación conocida por muchos de nosotros. ¿Cómo la manejas o manejarías tú?

A grandes rasgos, nos encontramos con tres opciones. Tu dirás a cuál se parece tu postura.

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1. Aguantar y seguir al pie del cañón

Esta opción no es sostenible, si quieres librarte del estrés “malo”, pero la puedes adoptar para salir del paso en una temporada de actividad intensa.

Aguantas con lo que tienes y absorbes las responsabilidades extra. Te desahogas como puedes. Quizás quejándote del lío que tienes encima.

Ésta es la opción “por defecto”. La toman muchas personas. Algunas de ellas no se plantean la posibilidad de elegir una diferente.

2. Quitar para añadir

Esta opción requiere más esfuerzo mental que la anterior. Porque para tirar como un mulo de toda la carga que te echen, no necesitas elaborar ninguna estrategia.

Aquí, la persona se siente presionada y descarta la opción de trabajar a lo mulo. ¿Qué hace? Elimina de su agenda lo que no es tan importante y hace sitio a lo que tiene más valor en estos días.

La carga de trabajo es la misma. Continúa teniendo la agenda con muchos apuntes. La diferencia es que la mayor parte de las tareas y compromisos están relacionados con lo que esta persona considera importante.

¿Es una buena opción? En tu caso, tú verás. Como cada persona se estresa con actividades y ritmos diferentes, no cabe afirmar que una opción es buena y otra, mala.

Para mí, ésta es buena. Y, como no me satisface llenar la agenda hasta los topes, la siguiente es todavía mejor, a pesar de ser la menos popular de todas.

3. Reducir trabajo y saborear los días

¿Compromisos sin sentido? Fuera. ¿Actividades rollo totalmente prescindibles? Fuera. ¿Experiencias interesantes, que supondrían recortar atención a grandes prioridades? Fuera también (por el momento).

Esta opción es la de esforzarte por lo que tú decides que vale la pena, poniéndolo por delante de lo que otros dicen que hagas. Y la de saborear tranquilamente lo bueno que está enfrente de ti. Aquí. Ahora.

Supone correr menos. Dejar huecos en la agenda. Y concentrar tus energías en los trabajos o placeres prioritarios.

Como te digo, yo empecé por la primera opción y fui evolucionando hasta ésta. (Estoy en ello.) Cada persona adopta sus medidas para manejar el estrés, cuando lo nota en las sienes.

Lo importante es que recordemos que SÍ hay opciones. Que cada cual elija lo que crea oportuno.

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