¿Cómo sabes si te frenan razones de peso o si son sólo excusas?

Ante ti surge una misión poco agradable. Pero en la mano tienes la llave para escapar de ella: No tengo tiempo. ¿Eso es real o es una excusa?

Hablo de esa excusa porque es muy recurrente. Podría ser cualquier otra. Las hay tan buenas que incluso nos engañan a nosotros mismos.

La excusa del tiempo es una de las que yo utilizo más. Ésa y la de: “Estoy cansada”. Lo curioso de ésta última es que no miento, para nada.

El cansancio me invade en cuanto pienso en lo poco que me gustaría hacer lo que tengo delante.

¿Te ha pasado a ti? ¿Cómo sabes si el cansancio es real o te ha sobrevenido para escapar de lo que no te apetece? Lo segundo sería una excusa.

stop excusas

En FastCompany nos apuntan dos síntomas para distinguir una razón objetiva de una excusa.

  1. Que sea muy recurrente. Un cuento repetido. Se presenta la situación, que bien podría ser una reunión plasta, y… ¡oh, qué cansancio!
  2. Que la situación provoque emociones incómodas. Y, claro, la excusa proporciona una salida inmediata. No tengo que pasar el mal rato. ¡Bien!

Yo lo veo claro en ciertas reuniones o compromisos. A veces es muy cierto que no tengo tiempo o que estoy cansada. Otras, es una profecía que se cumple.

¿Estoy cansada? Sí. Aunque la razón real y objetiva es otra: No me da la gana. Razón que es tan legítima como la del tiempo o la del cansancio, pero que está peor considerada socialmente.

3 Ideas para saltar sobre las excusas

objetivo difícil

Una vez que identificas una excusa recurrente, que te ayuda a escapar cada vez que quieres huir de un marrón, puedes actuar sobre la razón real que hay detrás.

Si, por ejemplo, a mí no me da la gana de ir a una fiesta ruidosa, porque he planeado otra actividad (más divertida y productiva), no voy a actuar sobre la razón real. Es buena para mí.

Pero, ¿y si lo que me detiene es el miedo a la situación social? ¿Cómo voy a aprender a desenvolverme en ciertas reuniones, si cada vez que se presentan, escapo con la excusa del cansancio?

Vayan estas ideas para saltar sobre esas excusas que entorpecen tu progreso.

1. Usa tus valores como brújula

Sigo con el ejemplo de las fiestas y reuniones, pero tú puedes trasladarlo a la situación que gustes.

Mi hermana me invita a una celebración, a la que acudirá mucha gente desconocida para mí. ¡Qué incómodo! ¡Qué pocas ganas! Ésa es la emoción del momento.

La emoción conduce a razonamientos, en apariencia, muy sensatos: “Estoy hecha polvo y al día siguiente tengo que madrugar. ¡Qué cansancio!”

Listo. Ya he escapado.

¿Qué pasaría si, en lugar de guiarme por las emociones incómodas y los pensamientos que salen de ahí, me guiara por mis valores?

Para mí es importante cuidar de mis relaciones cercanas. Mi hermana es importante. Compartir este momento con ella va a ser muy positivo para nuestra relación.

Si tengo mis valores en cuenta y éstos son más fuertes que la excusa, podría tumbarla. Y esto vale para otras situaciones.

2. Piensa más allá del corto plazo

Ahora, hablemos de ti. Hay una conversación a la que estás dando largas, escudándote en que estás muy ocupado. 😉

Ésa es la excusa, porque llevas meses procrastinando con la misma cantinela. La razón real es que la conversación promete ser tensa, muy incómoda.

La postergas una y otra vez: “Hoy, no. Tengo mucho lío.”

A cortísimo plazo te sale bien, porque te libras del mal rato. Pero, ¿y si pensaras más a largo plazo?

Imagínate de aquí a un año, por ejemplo, sin mantener esa conversación. O habiéndola afrontado, ¡de una vez! ¿Qué tal estaría el panorama?

Eso también puede animarte (o animarnos) a saltar sobre las excusas. Vamos con la última idea.

3. Cambia de perspectiva

A veces ocurre que llega una persona a pedirte opinión o consejo sobre un asunto. Y, como observas la situación a distancia, puedes darle unas cuantas ideas útiles.

Quizás no lo hubieras tenido tan claro, si hubieras sido tú quien estuviera pasando por esa situación y los árboles no te hubieran dejado ver el bosque.

Esto también puedes usarlo (o podemos) frente a las excusas. ¿Qué le aconsejarías tú a alguien que pasara por lo mismo?

Espero que estas ideas nos sirvan, tanto para identificar mejor las excusas, como para deshacernos de aquéllas que perjudican nuestro progreso.

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