No estás obligado a hacer feliz a todo el mundo

¿Te sientes obligado a participar en ciertos eventos o actividades? ¿Te sientes culpable si no accedes a las peticiones de los demás?

De pequeños aprendimos a cumplir con lo que esperaban de nosotros nuestros padres, maestros y demás adultos. Aprendimos a hacer lo que ellos nos decían. Si no, nos regañaban.

Nos ha pasado a casi todos. Gracias a eso aprendimos cosas útiles. Pero hay una que no nos enseñaron en esos tiempos. Una que hemos de aprender, si no queremos seguir sintiendo ese temor a que nos “regañen” los demás.

Tememos a la desaprobación de los otros, a que se sientan defraudados o desdichados si no hacemos lo que ellos quieren. Su “felicidad” está antes que la nuestra. Cosa que, desde que somos responsables para tomar ciertas decisiones, NO debería ser así.

Se nos dice que anteponer nuestra felicidad a la de otros está mal; que es egoísta. ¿Y qué? Cada quien es responsable de su propia felicidad. Y atender peticiones por obligación o por miedo a quedar mal no va en línea con la felicidad.

preso

Los compromisos que no quieres suman estrés, resentimiento y cero felicidad. Cuantos menos haya, mejor.

Hacemos muchas cosas a diario por nosotros y por quienes amamos. Las hacemos con gusto, aunque sean difíciles o correosas. Queremos hacerlas, porque están conectadas con lo que nos hace felices.

Nos estamos ocupando de nuestra felicidad atendiendo lo que SÍ es importante para nosotros. Ésa es la prioridad. Respetándola somos una mejor compañía para nosotros y para todos los demás.

No sé cuáles son tus prioridades. Tal vez alguna de ellas sea trabajar por el bienestar de personas muy queridas para ti. Pero en ese grupo no están todos los que llegan pidiéndote algo.

Lo que piense el de la tienda, si no le compras la papeleta para la rifa. Lo que diga Menganito, si no asistes a su reunión. La cara que ponga la vecina, cuando le digas que NO puede aparcar en tu puerta… Es problema de ellos.

No estás obligado a hacer feliz a todo el mundo. Ese tiempo ya pasó. Sólo tienes una responsabilidad contigo. Y, cumpliendo con ella, tendrás mucha felicidad para compartir con quienes tú quieras.