¿Puedes ser productivo si no madrugas?

Libros sobre productividad, artículos y estudios relacionan lo productivo que eres durante el día con el hábito de madrugar.

Suponiendo que no te esperen a tempranas horas de la mañana, ¿es necesario que madrugues para cumplir con tus misiones a tiempo y en forma?

La productividad del que madruga

Muchas personas madrugamos. Nos encanta. Y, sí, nos ayuda a ser productivos. Pero la clave no está levantarse a las 6 de la mañana, en lugar de a las 9.

Empezamos el día antes y también lo acabamos antes. Una persona que se levanta a las 9 hace “lo suyo” y se acuesta más tarde. El bloque de horas de vigilia es el mismo.

luz de la mañana

Lo que favorece la productividad no es tanto la hora a la que te levantas, sino cómo aprovechas el tiempo en cuanto sales de la cama.

Quienes madrugamos solemos tener una rutina fija; cada uno con sus actividades preferidas. En mi caso: hacer ejercicio, arreglarme, desayunar tranquila y, después, trabajar. Es lo que mejor me funciona.

Tenemos unos hábitos que hemos elegido y un plan para el día, más o menos flexible, donde están fijadas las prioridades. Eso es lo que explica que muchas personas que madrugan sean más productivas. ¿No lo ves tú así?

Si alguien se levanta a las 4 de la mañana improvisando, haciendo cualquier cosa que se cruce en el camino y dispersándose cada dos por tres, que no espere ser tan productivo.

Por mi parte, lo he comprobado. La rutina mañanera con la que ahora estoy cómoda la he construido a base de experimentar. Y a ordenar mis prioridades también he ido aprendiendo con el tiempo.

Si quieres, haz tus pruebas. En vez de darle prioridad a la hora a la que te levantas (como variable decisiva en tu productividad), dásela a la organización de tu día. Elige lo que vas a hacer y para qué lo quieres hacer. (Y pon el despertador a la hora que prefieras.)

A ver qué pasa.

Si te gusta la entrada, comparte, por favor...