¿Cuántas veces piensas tolerar el mismo abuso?

Piensa en una situación que te moleste: motes, insultos o chistes malos a tu costa, que utilicen tus cosas sin avisarte, que te dejen plantado en una cita, etc.

Coloquemos en la escena a una persona (yo, por ejemplo) que va a realizar esa acción desagradable para ti. Como para mí no fue desagradable y la primera vez toleraste mi comportamiento, repetiré lo mismo.

Pongamos que el comportamiento que no te gusta es que llegue tarde sin avisar y me tengas que esperar un buen rato. Otras personas no lo consideran un asunto tan importante, pero tú sí.

La primera vez…

Me lo comentas la primera vez que llego tarde a nuestro encuentro. Para ti es una falta de respeto, porque tú te has esforzado por estar allí a tu hora y te sienta mal que yo no te avisara de que llegaría tarde.

cita

Esa vez lo dejas pasar. Total, yo no sabía que a ti te molestase tanto el asunto.

Con ésta o con otras acciones, es habitual que se disculpe a quien las realiza por primera vez. Quizás no sabía. Quizás tuvo un mal día. Quizás hubo un malentendido. Etc. Cualquiera mete la pata.

La segunda vez…

Entre que la primera vez que llegué tarde no tuvo consecuencias graves, más allá de tu toque de atención, y que acostumbro a repetir esto mismo con otras personas, vuelvo a dejarte esperando sin avisar de mi tardanza.

Esta vez, para evitar que me eches la bronca, me esfuerzo con una excusa que parezca convincente y repito “Perdóname” hasta que se me seca la boca.

te armas de paciencia y sostienes una conversación seria conmigo, explicándome de nuevo el asunto y escuchando mi punto de vista. Además, propones soluciones, como la de quedar a otras horas, por ejemplo.

Yo doy muestras de interés y de propósito de enmienda. Voy más allá. Te prometo que no voy a volver a llegar tarde sin avisar. No lo volveré a hacer.

Pero, sí. En la siguiente ocasión, vuelvo a hacer lo mismo. La pregunta es:

¿Cuántas oportunidades piensas darme?

¿Concedes oportunidades ilimitadas a quien persiste en abusar de ti con su comportamiento?

El abuso descrito en esta entrada es un poco “light”. Se arregla con dejar de quedar conmigo. Y, como los dos somos seres civilizados, no habría mayor conflicto.

Pero hay abusos peores que éste. Y quienes los realizan insisten en comportarse así, una y otra vez, porque es rentable para ellos.

Les pones los límites y se los saltan adrede, a sabiendas de que te perjudican. ¿Sigues invirtiendo en ellos tu tiempo y tu atención?

Yo no. Perdonar, sí. Que sigan su camino en paz, que yo seguiré el mío. ¿Carta blanca para que sigan con el abuso? Eso es otro cantar.

Cada uno es responsable de su comportamiento. Ellos eligen ése. Si yo lo considero abusivo, es mi responsabilidad hacer algo al respecto. Y lo que elijo, después de intentar llegar a acuerdos sin éxito, es distanciarme de estas personas (física o emocionalmente).

¿Qué eliges tú? Pon los límites que creas convenientes. Concede las oportunidades que creas oportunas. Sé consciente de que, ante los abusos de otros, tú también puedes elegir cómo vas a comportarte.

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