¿Qué harás hoy para seguir con tu hábito mañana?

Empiezas con un hábito. Cada día que cumples con él, haces una X en tu calendario, que está en un lugar muy visible. Así se va formando una cadena.

Esta idea tan sencilla se popularizó cuando el cómico Jerry Seinfeld la difundió al grito de: ¡No rompas la cadena! (Don’t break the chain.)

A mí se me hace muy antigua. Estoy segura de que no he sido la única a quien se le ha ocurrido probar a encadenar días practicando una actividad. Es muy motivador ver que la cadena va haciéndose más larga.

Actualmente, la sigo practicando. He instalado una aplicación que me avisa cuando alcanzo los 20 minutos diarios dedicados a un hobby y anota el circulito correspondiente.

cadenas de colores

Con el resto de mis hábitos “sanos” no necesito calendario ni cadenas motivadoras. En su momento, sí. Pero ya están tan engranados en mis días, que lo difícil es saltárselos. Puede que a ti te pase lo mismo. 😀

¿A santo de qué te cuento estas historias? Verás. Como a mí me interesa mucho el tema de los hábitos, quiero compartir contigo una idea relacionada con la cadena en el calendario. Espero que te guste tanto como a mí.

Ponte creativo: Allana el camino

He aquí una idea lo mismo de simple que ésa, para que la cadena no se rompa: Cuando terminas tu sesión de hoy, ¿qué se te ocurre para animarte a repetir mañana?

Vamos con sugerencias, que puedes adaptar (o no) al hábito que estés intentando fijar en tu repertorio.

Haz la sesión amena. Por ejemplo, si haces ejercicio, introduce variedad.

Coloca tu sesión a primera hora o justo al lado de hábitos que ya tengas sólidos como la roca.

Termina la sesión con una parte divertida o que te sepas muy bien. Por ejemplo, si estás aprendiendo un idioma o tocando un instrumento.

Prepara la sesión siguiente (ropa, materiales, alarmas, esquemas) de tal manera que te tropieces con ella y sea complicado decir “NO”.

Déjate una parte por completar (aprovechando el efecto Zeigarnik). Si estás leyendo/estudiando, echa un vistazo rápido a lo que sigue y quédate con “hambre” para mañana. Si estás pintando, guarda pinceladas cruciales para el próximo día.

Recompénsate cada vez que anotes una X en el calendario. Observa la cadena. Piensa en tu progreso.

Lo anterior son ejemplos. Tú eres quien ha de ingeniárselas para hallar qué va a ser lo que mañana haga más fácil que cumplas con tu hábito.

¡Ah! Y no te sientas mal si alguna vez se rompe la cadena. En algún momento, se romperá. (En la vida pasan cosas.) La regularidad es más importante que fallar uno o dos días.

Si el hábito que estás formando es positivo y tiene valor para ti, coloca un símbolo distinto en el calendario para los días de hueco y vuelve a armar la cadena.