¿Quién te dice que estás perdiendo el tiempo?

Ahora mismo, mientras estás leyendo esto, hay opciones más útiles en las que emplear el tiempo. ¿Te sientes culpable por no aprovecharlas?

Un momento. ¿Quién dice que sean más útiles? ¿Quién dice que tengas que llenar cada minuto del día con actividades “serias”? ¿Lo digo yo? ¿Lo dice X persona, que no te conoce de nada?

Tú eres la única persona que puede decidir qué es una buena inversión y qué es un gasto superfluo (de tiempo, de dinero o de otro recurso).
  • Estás leyendo un artículo. Podrías estar ordenando facturas.
  • Yo estoy escribiendo esto. Podría estar limpiando la casa.
  • Pepe ha salido a dar un paseo esta mañana. Debería hacerle una puesta a punto al coche.
  • María se sienta a leer una novela. Bien podría estudiar algo “útil”.

[Qué bien se nos da a los demás disponer lo que deberían hacer otros con su vida.]

¿Útil? Qué caramba… Ese tiempo en el que no estamos contribuyendo activamente con lo útil, parece que se va por el sumidero. Defraudamos a los demás. Nos defraudamos a nosotros.

La culpa nos dice que, si hacemos más, podremos ser más, tener más y probárselo al resto del mundo.

Nos dice que, cada minuto disponible ha de destinarse a actividades útiles, a muchas actividades. Estar ocupado es la norma… ¡Y qué bien vista está!

Estar ocupado y ser productivo no son lo mismo

Es más. Yo diría que para ser productivo es necesario no estar muy ocupado, pero es tan sólo mi experiencia. Cuando yo estoy muy ocupada, hago muchas cosas, aunque a costa de profundizar menos en las que son prioritarias (para mí).

Y a costa de prestar menos atención a esos momentos que me enamoran y que hacen que el día tenga un sabor agradable.

Eso mismo puede ocurrirles a algunas personas muy ocupadas, de ésas que no paran en todo el día. Ésas que comen a la carrera. O que jamás se echarían una siesta. O que están demasiado ocupadas para hacer ejercicio o cultivar un hobby.

Leer o escribir un texto como éste, salir a dar un paseo, dedicar una hora a una novela, dormir una siesta, tocar el saxofón, una tertulia de sobremesa… Pues, no. No parecen actividades serias y útiles. ¿Estamos perdiendo el tiempo?

Tú decides. Por mi parte, no lo creo. Mientras pueda, seguiré protegiendo ese tiempo en el que paseo, escribo o leo por gusto, para disfrutar, para relajarme, para sumergirme en lo que estoy haciendo.

Para mi felicidad y productividad son útiles. Qué me puede importar que otro opine que debería tener la casa más limpia, en lugar de ponerme a subir tonterías a Internet. 😉

Por favor, comparte 🙂