Cuando no hacer nada es lo más productivo

Eres productivo cuando te enfrentas a tu lista de tareas razonable para el día y las sacas adelante optimizando energía y tiempo.

Muchas veces, el tiempo no es el problema, sino la energía. Cuando te pones con lo tuyo y estás cansado, no eres tan productivo como cuando estás fresco. Y, mira por dónde, esto hace que se desperdicie más tiempo.

Hay momentos en los que lo más productivo que puede hacerse es restablecer la energía. Uno de ellos es cuando estás cansado. Otro, cuando estás alterado emocionalmente y no puedes pensar en condiciones.

koala durmiendo

Observa esos momentos en los que te come la preocupación, la ansiedad, el nerviosismo. Mira lo incompatibles que son con mantener la atención enfocada en una actividad.

Tu energía se dispersa en pensamientos que corren frenéticamente o que irrumpen reclamando tu atención. No puedes concentrarte.

Lo más productivo, también en ese momento, es restablecer la calma para que, después, puedas canalizar tu energía en la tarea que te interese.

Sí, esto es de sentido común. Pero ahí están las veces en las que nos empeñamos en seguir al pie del cañón, cuando la cabeza quiere caerse sobre el teclado del ordenador. O en terminar otra tarea, cuando la dispersión mental hace que cometamos una barbaridad de despistes por minuto.

Dormir un rato. Salir a correr. Bailar hasta sudar a chorros. Ese tipo de cosas, que supuestamente son poco productivas, pueden ser lo más productivo en un momento de éstos que hemos comentado.

Te consta y a mí también. Cuando estás fresco y en condiciones de pensar, media hora de trabajo te cunde más que ese par de horas en que te exprimes estando hecho unos zorros.

Con el tanque de energía a cero o saliéndose como en una tubería agujereada no vamos a ser productivos. Así tengamos tiempo y una organización de las de quitarse el sombrero. Tengámoslo en cuenta.

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