Una vez más, hasta el intento definitivo

Lo has vivido y también has sido testigo de ello: A veces se consigue lo que se quiere después de haber fracasado en intentos previos.

Esos fracasos fueron parte del progreso. Porque, cada vez que se daba uno, el protagonista de la historia aprendía algo que le ayudaba a mejorar el siguiente intento.

Siguió y siguió “fracasando”, hasta llegar al intento definitivo, que le supuso el éxito de su misión. No parece la gran cosa, visto así.

Imagínate a un novato total intentando encestar su primera bola en la canasta. Probablemente le lleve unos cuantos intentos, pero no es muy traumático recoger la pelota y volver a tirar.

canasta

En objetivos más complejos, difíciles o largos, el panorama cambia, porque nos encontramos con dos obstáculos grandes.

Uno, que el fracaso sabe fatal. Y dos, la incómoda incertidumbre de no saber cuántas veces hemos de intentarlo, hasta conseguir lo que queremos.

Tanto más inviertes en un objetivo (tiempo, esfuerzo, dinero, etc.), tanto peor te sabe el fracaso, por educativo que sea.

Y, especialmente cuando sumas unos cuantos intentos fallidos, las dudas son más difíciles de vencer para volverlo a intentar. ¿Podré? ¿Me pasará lo mismo otra vez?

Hay gente que lo hace. ¿Nos sumamos a ellos?

Tiene mucho mérito volverlo a intentar cuando un fracaso te pega duro. Pero hay mucha gente que lo ha hecho y, también, mucha que lo está haciendo ahora.

Si nos vemos en la tesitura (poco agradable) de encajar un fracaso y ante la posibilidad de hacer un nuevo intento, es inspirador contar con el ejemplo de estas personas. ¿No crees?

Hay historias de personas famosas, que llegaron a hacer algo grande después de fracasar unas cuantas veces. Y hay personas menos famosas, que quizás tenemos cerca, y son también una buena referencia. Ahí siguen, luchando por lo que se han propuesto.

El éxito es la parte bonita, la visible. Pero, para llegar a él, ¿cuántos traspiés e intentos hacen falta? A veces, unos cuantos. Los que sean.

Si el objetivo vale la pena, si tenemos la oportunidad de volverlo a intentar y nuestras ganas de alcanzarlo siguen intactas, ¿qué tal si lo intentamos de nuevo? Éste podría ser el intento definitivo.

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