Ideas para recordar palabras en el momento oportuno

¿Qué palabra era…? La tengo en la punta de la lengua.

Efectivamente, ahí la tienes. La sabes. Y asimismo sabes que, dentro de un rato, cuando te relajes y estés pensando en otras cosas, probablemente la palabra en cuestión hará “POP” en tu mente, como otras veces ha ocurrido.

A mí también me pasa y, tal vez, nos siga pasando. El asunto es que haya menos veces. A ver si estas ideas nos sirven.

Presta atención

Indudablemente, es el tip más importante. Es agotador estar todo el tiempo alerta. Pero, en momentos estratégicos, te agradecerás a ti mismo haber sacado las antenillas.

Tiene poca importancia olvidar el nombre de ese grupo musical en una conversación entre amigos. Es más delicado conocer a tu nuevo jefe y cambiarle el nombre cuando te diriges a él por primera vez.

apuntar

Vamos con los tips secundarios, que también pueden sernos útiles.

1. Repite. Tan pronto como conozcas una palabra o el nombre de una persona, repítela en tu mente. Para más refuerzo, repítela de viva voz.  Y úsala a la primera oportunidad que se presente.

Encantada de conocerle, Sr. García.

2. Asocia. Las palabras sueltas, cogidas con alfileres, son difíciles de recordar. Relaciónalas con otras palabras similares, con sonidos, con gente, con imágenes o con cualquier cosa que tenga sentido en tu mente.

Y, si puedes asociarlas con algo que te provoque emoción (buena o mala), más efectivo todavía.

¡Ah! Esta chica era la que se llamaba igual que mi sobrina: – ¡Hola, Isabel!

3. Elabora una historia. Si hay varias palabras que quieres recordar, haz una frase con ellas o invéntate una pequeña historia.

Cuando estás aprendiendo un nuevo idioma, por ejemplo, este truco es muy efectivo para ganar vocabulario.

4. Apunta. Si es un concepto complicado o crees que va a olvidársete, escríbelo a mano (a la vez o en lugar de usar un teclado). Según los estudios, es más efectivo para entender y recordar.

¿Poco práctico? Depende. ¿A que también te ha pasado lo de escribir una nota y no tener que mirarla después, porque ya te acordabas del contenido?

5. Apunta lo que no necesites recordar. Las fechas, nombres u otros datos que no necesites llevar en la cabeza, confíaselos a tu agenda, a tu programa de gestión de tareas o a otra herramienta donde puedas volcar esa información y tenerla a mano.

Estarás menos estresado y tendrás la cabeza más despejada para atender, procesar o recuperar la información que sí te interese.

Deja que Google te recuerde (por ejemplo) las fechas en las que llevarás el coche al taller o descongelarás la nevera.

Espero que alguna de esas ideas te sirvan, si no las estás usando ya. Y, si no es así, seguiremos probando con otras.

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