Empieza desde donde estás

¿Dejaste atrás la oportunidad de empezar un asunto y ahora crees que es demasiado tarde? ¿O, te pasa lo contrario: aún no empiezas, porque crees que no es un buen momento?

Tal vez este no sea el momento perfecto. Aun así, considera la posibilidad de empezar, desde donde estás y con lo que tienes ahora.

¿Dónde quieres ir? ¿Qué quieres hacer? Piensa en cómo puedes acercarte ahí, desde el punto que estás pisando hoy.

caminando

Los objetivos sirven para trazar un rumbo. Y el día de hoy es tan bueno como cualquier otro para mirar hacia el horizonte que quieres.

Quedarte quieto, porque se te pasó la hora o porque estés esperando el día ideal, quizás solo haga que pierdas más tiempo.

Lo que tienes para empezar tal vez no sea mucho. Pero, sea lo que sea, dale su valor. Reconoce tu experiencia; valora los conocimientos, habilidades y capacidades que has construido hasta el día de hoy.

Y reconoce los demás recursos que tengas a mano y puedas utilizar para comenzar a hacer que ocurran las cosas que quieres desde ahora.

Regálate esa posibilidad. Así, hoy mismo, con las cosas como están y con lo que tienes en las manos; con los pies en la tierra y sin despegarlos de la realidad.

Que el tuyo no sea un sueño perdido o uno postergado indefinidamente. Dale vida poniéndote en marcha desde donde estás.

Considera que no es tarde ni demasiado pronto, sino un día a aprovechar. Y qué mejor manera de hacerlo que invertirlo en lo que quieres de corazón.

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