50 Excusas para librarte de una cita o de una fiesta

Te proponen ir a una fiesta, cita, reunión, celebración o lo que fuera. Tú quieres quedarte en casa (supongamos), pero no quieres decirle la verdadera razón a quien te invita. ¿Qué excusa vas a poner?

Vamos a hablar del “para qué” de las excusas. También, de cómo elaborar una excusa creíble. Y, por último, tienes una batería de excusas para inspirarte en ella, en caso de que la necesites.

1. ¿Por qué una excusa, cuando podrías decir la verdad?

La honestidad es casi siempre la mejor opción. Tu vida es más sana y simple cuanto más apegado a la verdad te mueves. Dar la cara y decir la verdad es de valientes.

Eso no quita que, en ciertas ocasiones, tú decidas emplear mentiras blancas (que no dañan). Y aquí vamos a encuadrar este tipo de excusas.

preguntas

¿Razones para acudir a la excusa? Aquí, unas cuantas:

  • Para protegerte. Si una persona de la que no te fías un pelo te invita a salir, ¿necesitas darle los motivos concretos y exactos por los que no quieres ir?
  • Para ser fiel a ti mismo. No quieres desvelar información personal e íntima a una persona que no conoces bien. Si te pregunta, ¿tienes que decirle toda la verdad? ¿Por qué?
  • Para no herir a otro. No te apetece decirle a tu vecina que no te cae bien y por eso no vas a sus reuniones. Prefieres que lo deduzca ella sola. Tu honestidad podría dolerle y no ganas nada con eso.
  • Para no dar detalles que podrían incomodar. Se te ocurre celebrar un maratón con tu pareja al estilo 9 semanas y media. Y, a lo mejor, alguien preferiría la excusa: “Estoy ocupado”, sin que le des pormenores.
  • Porque tú lo decides. Para bien o para mal, equivocado o no, tú has decidido dar una excusa por los motivos que creas convenientes.

Y ya que has decidido excusarte del compromiso sin desvelar toda la verdad, aquí tienes unos cuantos tips que podrían servirte.

2. Reglas para una excusa creíble

  1. No improvises. Prepara la excusa de antemano, por si te presionan o por si te piden más información antes o después del evento.
  2. Elige una excusa simple, de entrada. Si notas que no se conforman con eso, la desarrollas.
  3. Procura que tu excusa se parezca todo lo posible a la razón real.
  4. Ofrece tu excusa con convicción y directamente, sin dar rodeos ni enrollarte. (Echa un ojo a: Señales que delatan la mentira.)
  5. Acude a un cómplice que confirme tu excusa, si puedes o lo necesitas, para darle más credibilidad (un amigo, alguien de tu familia…).
  6. Expresa contrariedad por haber defraudado las expectativas de esta persona, si es lo apropiado.
  7. Ofrece una compensación, si es apropiado: Quedamos otro día, ¿vale?
  8. Usa la excusa que elijas esporádicamente, especialmente si se la ofreces a la misma persona. Te puede doler la cabeza (excusa) un día, pero no cada vez que esta persona te propone salir.
  9. Con los amigos trata de emplear excusas lo menos posible.

Con los amigos de verdad rara vez necesitas excusas. A lo mejor no entienden o no están de acuerdo con la razón por la que te quedas en casa, pero la van a respetar.

Cuando te sientes orillado con frecuencia a poner excusas o notas que tus amigos las usan mucho contigo, es hora de replantearse la amistad.

salida de emergencia

3. Batería de excusas para librarte del evento

Hay más de 50 en total. Abren la lista las mejores excusas. En medio tienes excusas un poquito más elaboradas. Y, al final, hay excusas que es preferible que no utilices.

Las más simples, las mejores

  • Estoy ocupado.
  • Tengo otros planes.
  • No tengo tiempo.

Más o menos, son la misma excusa. Quitándole la diplomacia, significa: Tengo otras prioridades.

Habrá veces en las que no necesites añadir nada más. Si el interesado insiste, te pregunta o se muestra muy contrariado, entonces podrías desarrollarla.

¿No es suficiente con lo simple?

Ahí va una lista ordenada, según a lo que se refieran las excusas. A ver si alguna te inspira.

1. Cita simultánea:

  • ¡Vaya! Me coincide con mi cita con el dentista.
  • Quedé con Pepe la semana pasada. ¡Oh… Si es el mismo día!
  • Estoy esperando una visita / un envío. Necesito quedarme en casa.

2. Evento que coincide:

  • Ese día es la boda del amigo de un amigo, que también es muy amigo mío. Tengo que ir.
  • Me podrías haber avisado antes. Me apunté a otra fiesta. (En un barrio que tú no conoces.)
  • Esa noche es la Gala de los Oscars. Tengo que verla. Es una tradición para mí.
  • Salgo de viaje a otro país / ciudad. (Apaga el GPS para que no te localicen.)

3. La familia:

  • Mi tía acaba de llegar de Japón y se vuelve pronto. Llevo diez años sin verla y quiero estar con ella.
  • Mi hermana y yo estamos haciendo un plan de negocios. Y, mira tú por dónde, ese es el único rato de la semana que nos podemos juntar.
  • Quiero dedicarle esa noche a mi pareja. Le he preparado una sorpresa.
  • Mi niño actúa en una obra. No me lo pienso perder.
  • No tengo con quién dejar a los niños. (Los niños, la mascota o cualquier ser que necesite cuidados y solo te tenga a ti.)

4. Falta de fondos:

  • No tengo dinero. Me he quedado tieso. (Acude a esta excusa solo si intuyes que el interesado no se va a pasar de generoso prestándote dinero o invitándote.)

5. El trabajo o los estudios:

  • Tengo muchísimo trabajo / mucho que estudiar.
  • Quedé con un compañero para terminar unos informes.
  • Me han llamado del trabajo a última hora.
  • No he terminado el trabajo. / No he salido de clase.
  • Me enterado de que tengo que entregar este trabajo mañana. ¡Voy justo de tiempo!
  • Necesito estudiar para mejorar mi promedio.
  • Voy a asistir a un curso que dura todo el día.
  • Hay un evento al que me conviene acudir para hacer contactos.

Las excusas relacionadas con el trabajo o los estudios son de las mejores. La gente suele respetarlas. Y, además, dicen de ti que eres responsable (si no te pasas con ellas).

6. Averías y estropicios:

  • Tengo un escape de agua / gas. Va a venir el técnico a arreglarlo.
  • Se ha ido la luz.
  • Se me averió el coche.
  • Se me ha caído la cartera / móvil / anillo al WC y estoy intentando recuperarlo.
  • He quemado con la plancha la ropa que me iba a poner para salir.

7. Extenuación:

  • Estoy muy cansado. Llevo una semana agotadora y necesito dormir.  (Si la usas demasiado, pueden etiquetarte de aburrido. Tú verás.)

8. Otros males físicos:

  • Estoy con la gripe / resfriado.
  • Me duele la cabeza / la espalda / un pie.
  • Hace un tiempo horrible. Mi [parte del cuerpo que quieras] se me va a poner fatal si salgo.
  • La regla… ¡ay!… qué molestias. (Si eres un hombre, no funciona.)
  • Tengo diarre… ¡Ah! Voy a colgar.
  • Ppppepe se 7O ksi no… (Cualquier mensaje ininteligible que envíes al interesado antes del evento, para que piense que estás borracho perdido.)
  • Esta mañana fui a la peluquería. Me quemaron el pelo. ¡Así no salgo a la calle!

9. Males emocionales:

  • Estoy muy cabreado. No quiero ver a nadie.
  • Necesito estar solo. Ha sido una semana muy estresante.
  • Me da miedo ir a ese sitio y volver tan tarde.
  • No quiero coger el coche y conducir a las tantas por esa carretera de mala muerte.
  • No quiero ver a cierta persona que seguro que acude a la fiesta. (Luego le dices quién es, si te acuerdas.)
  • Mi ex se ha presentado por sorpresa y necesito aclarar unas cuantas cosas con él/ella.

10. Acciones solidarias:

  • Estoy ayudando a mi sobrino a preparar su examen de matemáticas.
  • Estoy de canguro. Se lo prometí a mi hermana.
  • A un amigo lo acaba de dejar su pareja. Quiero quedarme con él.
  • Mi amiga María me necesita. Se está mudando de casa.

11. Despiste providencial:

  • ¡Oh! No vi tu mensaje a tiempo. No sé qué pudo pasar.
  • ¿Fiesta? Pensé que no habíamos quedado a una hora fija. Ya quedamos otro día.
  • ¡Ah, claro, la fiesta! Ya voy para allá… (Y que te esperen sentados o en la pista, porque se te va a “pasar” la hora.)

¿Te sirve alguna de esas excusas para pensar en la tuya? Ojalá que sí y no te dé por acudir a las que siguen a continuación.

Excusas poco recomendables

Si recurres a una excusa, piensa en lo que puede pasar una vez que la hayas dicho. Por las consecuencias que pueda tener (incluyendo que quedarás fatal), trata de evitar las siguientes:

Males mayores: Accidentes, enfermedades graves y muertes. No vale la pena decir una mentira de este calibre por librarse de un tonto evento social.

La culpa es de otro: No responsabilices a otros si no hay nada de cierto en ello.

  • Mis padres no me dan permiso.
  • A mi pareja no le gusta que salga.
  • ¿Cómo voy a ir? ¿Ya no te acuerdas de lo que me hiciste el miércoles? (Echándole la culpa al pobre interesado, sin que tenga ni idea de lo que pasa.)

Mentiras flagrantes, que son las que tienen las patas más cortas:

  • Un tifón se ha llevado mi casa.
  • Mi perro se ha comido todas mis bragas.
  • ¡Nooo…! Acabo de enterarme de que estoy embarazada. (Aunque luego digas que fue una falsa alarma.)
Conclusión: Si no puedes decir exactamente la verdad, elige lo que más, más, más se le parezca.

Espero que te sirva o que algunas de las excusas te hayan divertido. 😀

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