¿Qué pequeños hábitos están transformando tu vida?

Antes de leer esta entrada has estado haciendo cosas que transformarán tu vida. ¿Has reparado en ellas?

Hay cambios que transforman tu vida de golpe. Son rápidos. Y hay cambios, que igual pueden producir una transformación radical. Pero lo hacen lentamente.

Aquel día cambió mi vida para siempre… Y este, también

Los eventos que le dan un giro a la existencia son escasos en comparación con esos pequeños cambios con los que, día a día, vas formando tu futuro.

mariposa

  • Suena el despertador. Primera decisión que tomas: ¿te levantas o aprovechas hasta el último minuto en la cama?
  • Encuentras una tarea pesadísima. Una llamada telefónica que no te apetece hacer, por ejemplo. Tú eliges: ¿cumples con ella o la dejas para mañana?
  • Estás estudiando/trabajando y llegas a una parte que se resiste. ¿Insistes un poco más o huyes buscando una distracción amable?
  • Terminas de comer. Te sientes saciado. Y en ese momento aparece ante ti una delicia tentadora a la que quieres hincarle el diente. ¿Te frenas o sucumbes?

Una decisión aislada de este tipo suele tener poca repercusión en tu vida. Pero los humanos somos criaturas de hábitos.

Cuando no notas que pase nada grave por levantarte tarde, escabullirte o hincarle el diente a tu pastel preferido, puede ser que lo hagas de nuevo, una y otra vez. Y eso sí que va a transformar tu vida.

La fuerza del hábito

El hábito se construye repitiendo una acción hasta que esta sale sola. No necesitas pensar o decidir sobre ella; como cuando te miras al espejo antes de salir de casa, si ese es uno de tus hábitos.

En tu repertorio hay hábitos que eliges construir de manera consciente (como madrugar o hacer ejercicio, tal vez). Tú eres el promotor de ese cambio.

Pero hay otros hábitos que se han instalado en tu rutina sin que te lo hayas propuesto y también producen cambios. Elegiste una opción una y otra vez, hasta que esta se convirtió en algo habitual.

No solo no la elegiste a propósito, sino que ya es tan natural y automática, que ni te das cuenta de que está. Por ejemplo, a la gente que se queja mucho le pasa. Muchos no son conscientes de su hábito.

Y, con el paso del tiempo, todos los hábitos dejan notar sus efectos: los beneficiosos y los nocivos; los que elegiste conscientemente y los que adquiriste sin darte cuenta; los que sabes que están ahí y los que no ves.

A fuerza de repetir una pequeña acción, esta puede transformar tu salud, tu carrera, tus relaciones, tu situación económica… O toda tu vida.

Observa tus hábitos

Intenta correr menos para poder fijarte en esas pequeñas cosas que haces. Algunas de ellas están apuntando hacia el futuro que quieres construir.

Por poner ejemplos: esos gestos diarios con los que cuidas tus relaciones importantes; tu costumbre de leer un poco por las tardes, la de pasear, la de comer fruta o la de llegar unos minutos antes a tus citas.

Pero puede ser que encuentres algún hábito que no apunte a lo que quieres. Como ese de las quejas que hemos dicho o el de sucumbir una vez y otra a una misma distracción, por ejemplo.

Mira más allá y observa que tus acciones tienen consecuencias. Algunas de ellas, lentamente, van moldeando tu vida. Y la suma de ellas obrará la transformación. ¿Cómo quieres que sea?

Si te gusta la entrada, comparte, por favor...