¿Cómo me las arreglo para llegar siempre tarde?

Llegar tarde no tiene nada de particular. A la mayoría nos ha pasado alguna vez. Otra cosa es que se repita con mucha frecuencia. ¿Es tu caso?

Barajemos ideas por si te interesa trabajar este punto. Y sí puede interesarte. Porque, aunque la puntualidad no sea de las virtudes destacadas en nuestra cultura, siempre es bien vista y agradecida.

Cuando quedamos en una reunión, por ejemplo, la mayoría preferimos que quienes asisten sean puntuales. Porque, con ese gesto, están mostrando respeto hacia el tiempo de los demás.

llegar con tiempo

Entendemos que una persona llegue tarde una vez. Entendemos que llegue dos. Pero, a la tercera, ya la sentenciamos: “Carmen siempre llega tarde.” 😆

A lo mejor, Carmen no es que llegue siempre tarde. Es que ha encadenado unas cuantas tardanzas y con eso tenemos. Porque la impuntualidad fastidia.

Una persona con reputación de impuntual despierta menos simpatía y confianza que una persona que suele llegar a tiempo. En los negocios, por descontado. Y en lo personal también solemos preferir que la gente llegue a la hora acordada.

La impuntualidad no es del agrado ni de la propia persona impuntual. Esta llama la atención del resto de esa manera (poco agradable) y, después, ha de disculparse, tal vez, dando más explicaciones de las que le apetece.

Tips para dejar de llegar siempre tarde

Si este es tu problema y la causa está en la desorganización, quizás algo de esto te sirva.

1. Planea el día siguiente. Toma nota de tus prioridades y decide a qué horas te ocupas de las cosas más importantes. Si hay algún evento que te va a exigir puntualidad, podrías preparar algo el día anterior (la ropa, por ejemplo).

2. Deja huecos para imprevistos (entre ellos, los retrasos). Para esto es necesario que no tengas la agenda muy cargada.

3. Divide las tareas y decide un límite de tiempo para cada subtarea.

Por ejemplo, decides que quieres arreglar la cocina antes de ir a tu cita. Pero esa es una tarea muy grande. La puedes dividir en tareas pequeñas: como barrer, fregar los platos… (las que estimes convenientes). Y poner límites a esas subtareas.

4. Sé menos optimista estimando el tiempo. El exceso de optimismo es perjudicial en este caso. Crees que vas a poder arreglarte en 5 minutos y terminan siendo 50.

Podrías aprender a estimar mejor el tiempo y esto es cosa de práctica. Para empezar, dite a ti mismo cuánto vas a tardar en terminar una tarea. Ponte con ella. Anota cuándo empiezas y también cuándo acabas.

Así podrás comparar el tiempo que tú crees que tardas con el que tardas realmente. Y, poco a poco, irás haciendo mejores predicciones.

5. Respeta los límites. No añadas “uno más”.

Esta es una de esas costumbres inocentes que destrozan el horario: Voy a responder un mensaje más. Voy a ver un capítulo más. Voy a hacer otro más de… (lo que sea). Redúcela en lo que te sea posible.

6. Proponte llegar unos minutos antes de la hora acordada. Es estupendo que llegues un poquitín antes. Estás más tranquilo y puedes aprovechar ese tiempo mientras esperas.

Si te saben a poco, aquí tienes más ideas y truquillos para entrenar la puntualidad. Elige los que gustes, los que funcionen para ti. ¡Y a practicar! 😉

Si te gusta la entrada, comparte, por favor...