¡Me vengaré! Cómo vengarse de alguien y salir ganando

La sangre te arde por dentro. Estás furioso, indignado y la sed de venganza contra quien te hizo daño crece por momentos.

Partamos de ahí. Supongamos también que decides vengarte para obtener una compensación.

¿Es posible? Sí. ¿Es saludable? Puede serlo. ¿Te conviene? De eso es de lo que vamos a hablar en esta entrada, de paso que apuntamos ideas para que las valores.

Cuando la mejor venganza es invertir en ti

En una entrada anterior, dijimos que la mejor venganza puede ser esa en la que canalices la energía de tu ira en ser feliz.

tigres

En muchas situaciones, así es. Sales ganando. El esfuerzo que podrías haber invertido en destruir a otro, lo inviertes en construir para ti. Y, de manera indirecta, le estás dando un guantazo (simbólico) en las narices a quien te ofendió.

Un ejemplo: Tu jefe te tiene esclavizado. Estás hasta las narices y quieres vengarte de sus abusos. ¿Con qué opción te parece que ganas más?

  1. Quemarle el coche o destruir cualquier otra cosa que él valore.
  2. Estudiar en tus escasas horas libres. Buscar otras opciones profesionales. Y, cuando tengas la oportunidad en la mano, despedirte con una sonrisa de satisfacción mientras contemplas su cara de sorpresa.

Otro ejemplo: Tu ligue te deja y se va con otro/a. Vaya puñalada para tu autoestima. ¿Qué puedes hacer?

  1. Buscarte a uno mejor para restregarle en la cara lo que ha perdido. (Opción clásica.)
  2. Volver a atraerle, para darle la patada cuando menos se lo espere. (Otra opción clásica.)
  3. Enfocarte en ti; en llenar tu vida de lo que te gusta, para tener mucho que compartir con una persona que sí lo sepa apreciar.

Parece que las primeras opciones saben más a venganza que la tercera. Eso hay que pensarlo.

Si te vas con alguien mejor, ¿cómo sabes tú si el ex-ligue se sentirá mal cuando te vea salir con otro? ¿Tu ex-ligue va a darse cuenta de que lo dejas por uno “mejor”? ¿Mejor… en qué? ¿Estás seguro de que pagará por haberte dejado?

Vas a tener que esforzarte de lo lindo, tanto si decides buscar a uno mejor, como si quieres re-conquistar al ligue. Eso, sin saber lo que vas a ganar con ello, porque tú no controlas lo que siente el susodicho ligue.

Invertir en ti también requiere esfuerzo. Pero, en este caso, te reporta la ganancia segura de dejar atrás antes ese episodio doloroso y tu vínculo con el ligue. Amén de las ganancias probables por lo que construyas a partir de entonces.

Para vengarte de una persona inviertes recursos: tiempo, energía, creatividad. Y, además, has de estar dispuesto a asumir las consecuencias que se deriven de tus acciones. La venganza NO es gratis.

El precio de la venganza es caro

La historia comienza cuando el agresor [llamemos así a quien hace el daño] entra en tu vida y hace el destrozo. Ahí está la primera pérdida. Pero después vienen más.

La pre-venganza

La ira, esa tempestad emocional, te cobra una tasa en tu salud. Mira esas fantasías que se desatan en tu cabeza. Esas en las que te ves a ti mismo aplastando al agresor y viendo cómo te suplica perdón o clemencia.

¿Quién paga ese malestar y el dolor crecientes? ¿Qué me dices del tiempo que se te va girando sobre lo mismo? El agresor, no. Lo pagas tú. Y, aunque te veas en tu imaginación venciendo sobre el agresor, no has ganado nada.

Por supuesto, necesitas dejar salir la ira. Es más nocivo dejar que se acumule dentro. Pero hay otras maneras de hacerlo.

  • Puedes aceptarla, dándote permiso para sentir lo que sientes.
  • Enfundarte las zapatillas y procurarte algo de calma mientras correteas por las calles.
  • Darte un tiempo para que se asienten las emociones y poder pensar con claridad.

Poco vas a calmarte, si insistes en atizar tu furia y el malestar. De nada te servirán las horas que pases insultando en tu cabeza al agresor. Ni las que pases buscando mil maneras de destrozarlo.

Tú eres quien paga eso. No él/ella.

La ejecución de la venganza

No, no te lo piensas. Actúas en caliente rajándole las ruedas del coche. O posteando en Facebook alguna foto suya que le comprometa. O quemándole la casa.

Esto lo pagas convirtiéndote tú en el tipo de persona que detestas. Tú eres el agresor ahora. ¿Y qué estás ganando? ¿Satisfacción? (Tú verás.)

La post-venganza

La venganza tiene sus consecuencias. Habrás de aceptarlas y hacerte responsable de tus acciones.

Si actúas en caliente, aumentan las probabilidades de que la factura a pagar te salga muy alta.

cubitos de hielo

La venganza se sirve en frío

La venganza es cara. Y, en el ajuste de cuentas, tú llevas muchas papeletas para salir perdiendo… A menos que actúes en frío, pensando en lo que haces.

Si aún estás muy enfadado, aplácate por tu bien. Y, si no te sale, busca la ayuda de un profesional que te ayude a manejar la tempestad emocional. Una vez que tengas tu ira bajo control, estarás en posición de vengarte.

Hay muchas maneras de hacerlo. Unas hablan mejor de ti que otras. Quizás decidas, fríamente, herir a otros para cobrarte el dolor que pasaste.

Aquí no defendemos la opción de destruir, sino la de construir. Porque la venganza puede ser saludable y constructiva, si tú haces que así sea.

Ejemplos de venganza constructiva

Veamos dos. Del primero ya hemos hablado al inicio de esta entrada: Cuando inviertes en ti.

Estás en una mala posición por el daño que te hizo (o que te está haciendo) esa persona. El dolor, la ira y la indignación las plasmas en una estrategia para hacerte libre y más poderoso que antes.

El segundo: Cuando contribuyes con el bienestar de la sociedad.

Es el caso del delincuente que no solo te hizo daño a ti, sino que va dejando un rastro de víctimas.

En tal situación, puedes usar tu creatividad y unirla (si así lo decides) a la de los demás afectados, para pararle los pies a este tipo y a otros como él/ella. (Siempre dentro de la legalidad, claro.)

No solo pararle los pies. También puedes aportar tu experiencia, educar a la gente, para que sepan afrontar o defenderse de lo que a ti te ocurrió. Ganarías tú y ganaría la gente.

Eso te da una ganancia duradera. Una satisfacción más larga que la que te brinda el desahogo loco de la ira. ¿O no? Es cuestión de que lo medites por tu cuenta.

Resumiendo

  • No siempre tienes porqué vengarte en la persona del agresor. Puedes vengarte invirtiendo en ti, creciendo.
  • La venganza se paga. Te conviene hacer cuentas antes de vengarte.
  • Si decides vengarte, hazlo en frío.
  • Y, de preferencia, enfócate en construir (para ti y/o para los demás), que es más saludable.

Espero que estas ideas te sirvan. En serio, si la situación te desborda, antes de plantearte una barbaridad que te pueda costar cara, acude a un profesional de la salud. Para eso están.

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