¿Qué viene después del éxito?

Tras dedicarte a perseguir un fin, lo consigues. A ese momento, se le llama “éxito”. ¿Qué viene después?

Tanto el fracaso como el éxito son situaciones temporales. Y pueden durar más o menos, dependiendo de lo que hagas cuando te veas en ellas. (Eso sin contar factores que escapen a tu control.)

Naturalmente, a ti te interesa (como a cualquiera) salir cuanto antes del fracaso y mantenerte en el éxito todo el tiempo posible. Al éxito, que le sigan otros éxitos. Pero esa cadena de éxitos, seguramente, la tengas que trabajar igual que trabajaste el primero.

escalera del éxito

Algunas personas, cuando consiguen su objetivo, piensan que han llegado al final. El éxito se prolongará para siempre, como ocurre en los cuentos de hadas.

Hay a quien se le sube el éxito a la cabeza. Lo exhibe por calles o redes sociales, como parte de la celebración. Y los más obnubilados por el éxito miran con cierto desdén a la plebe.

Además de olvidarse de que el éxito es temporal, se olvidan de que al éxito no se llega solo. En cualquier éxito sonado, son necesarios el apoyo y la colaboración (directa o indirecta) de otras personas.

Tras eso, ya te puedes imaginar qué viene después del éxito, para sacarle el máximo provecho a la situación. Podría ser algo así:

1) Evaluar el camino

Exactamente igual que cuando fracasas. Necesitas tomar nota, en este caso, de cuáles han sido tus aciertos.

Así, además de reforzar la confianza en ti mismo, utilizas lo que has aprendido: para mantener el resultado, para mejorarlo o para replicar el éxito en otras áreas. Lo que has aprendido va a servirte.

2) Reconocer el papel de otras personas

Observa quién ha participado en tu éxito y encontrarás a gente variada, que aportó cosas diferentes.

A lo mejor hay amigos, compañeros o socios con quienes colaboras directamente. Reconocer y agradecer sus aportes redundará en la buena salud de esas relaciones. Y, tal vez, se abran puertas para que puedas establecer otros contactos interesantes.

Otra gente colabora contigo dándote una palabra de ánimo el día que más falta te hace. O dándote una de desánimo: “Eres un perdedor”, que te hace poner más ahínco en lo que estás haciendo.

Hay desconocidos que, sin ser conscientes de ello, colaboran en tu éxito: con sus libros, canciones o con la imagen desternillante que publican en Internet. Se cruzan en tu camino con un mensaje que te inspira, que te enseña o que te pone de buen humor.

A diario, hay personas involucradas en tu éxito, así como tú estás involucrado en el éxito de otra gente.

Tú también influyes en sus vidas. Sé consciente de ello, para decidir qué quieres aportar para que todos (tú incluido) salgáis ganando.

3) Seguir adelante

La complacencia es un lugar peligroso. Porque te acomodas, deseando y esperando que la cosa siga igual. Y no tiene porqué ocurrir esto.

Logrado un éxito, de cualquier tipo, te conviene seguir trabajando: cuidando lo que has hecho, explorando mejoras, poniéndote metas (en el mismo objetivo o en otros). Si no es así, puede ser que el éxito caduque antes de lo que quieres.

Después de todo, así es la vida: crecimiento y aprendizaje constantes. Por eso tú trazaste ese objetivo: para crecer. Solo si ya no te interesa aprender, explorar o disfrutar progresando, puedes dormirte en los laureles.

Conclusión: El éxito no es el final definitivo. Continúas vivo para construir y celebrar más logros. Decide tú si vale la pena hacerlo, después de brindar por el éxito de hoy.
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