Cada quien, sus normas

Hablemos de ese conjunto de normas que cada persona establece para sí misma y de lo nefasto que es imponérselas a los demás.

¿Qué principios rigen tu vida? ¿Qué consideras correcto? ¿Qué es inaceptable para ti?

Aunque no hayas hecho recuento, seguramente tienes muchas opiniones asentadas sobre cuál es el modo correcto de hacer las cosas.

Esto vale en lo pequeño: El modo correcto de usar el dentífrico es apretando el tubo de abajo arriba.

Y vale en asuntos más grandes: Criticar a otro sin que esté presente no es correcto.

diversidad

Todos tenemos reglas y puntos de vista personales. En este blog, mismamente, abundan muchos de los míos.

¿Son los más correctos, acaso? ¿Los más sabios? ¿Los más rectos y éticamente plausibles? Ni me lo he planteado. Sólo sé que son mis normas; que forman parte de la filosofía con la que yo he elegido vivir.

Cometería un error tremendo si pensara que mi conjunto de normas es el mejor… y que todos los demás (incluido tú) están equivocados cuando actúan de un modo distinto.

Tú no estás en lo correcto cuando aprietas el dentífrico por la mitad. Y es el colmo que te olvides de colocarle el tapón después de usarlo.

A ver, si tú no sigues las mismas pautas que yo en el uso de la pasta de dientes…

  • ¿Es que estás equivocado necesariamente?
  • ¿Puedo juzgarte como “descuidado” o “despilfarrador” únicamente por esa acción?
  • ¿Puedo sentirme superior a ti porque no sigues mis mismas reglas?

Poder, sí podría. Pero nuestra relación no llegaría muy lejos si yo pretendo que tú adoptes las mismas normas que yo. Cada cual tiene las suyas, ¿o no?

Mis normas son MIS normas

Lo del dentífrico es una tontería, de acuerdo. Imagínate algo más serio, si te apetece. El fondo del asunto es el mismo.

Yo pienso que tienes que cumplir mis normas (porque son las más sensatas) y, cuando tú te sales del tiesto y haces lo que te sale del gorro, me decepcionas. ¡Qué malo eres!

Sufro mucho, porque no actúas como yo espero que lo hagas. No piensas como yo. No eres como YO, YO, YO…

¿No te parece esto un pelín inflexible? ¿Quién es feliz en una relación así, donde uno pone las normas y el otro tiene que seguirlas por narices?

Yo soy infeliz, porque tú me decepcionas continuamente. Y tú vives estresado perdido, coartado en tu derecho de ser tú mismo y de comportarte según tus principios.

Ya hay bastantes situaciones complicadas con las que lidiar en las relaciones. En mi opinión, podríamos prescindir de ésta.

Mejor, sé libre. Ten tus normas, tus gustos, tu propia filosofía de vida… Y ya negociaremos un punto de encuentro donde los dos estemos a gusto. 🙂

Imagen de Historias Visuales

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