¿Qué diferencia hay entre inteligencia y astucia? ¿Cuál de las dos contribuye más al logro de tus objetivos?
Depende de tus objetivos. Lo ideal suele ser contar con ambas cualidades, aunque en una puntúes más alto que en la otra, que es cosa común, ¿no?
Por tu parte, ¿te consideras más inteligente que astuto? ¿O es al contrario?
Vamos a situarnos.
Al astuto, según el contexto, también se le conoce como: listo, pícaro, perspicaz, agudo, despierto, sagaz… “vivo”. Sí, “vivo”. En mis entornos, para el “vivo” el panorama pinta mejor que para el que no es tan“vivo”.
Ser demasiado ingenuo, inocente o transparente es perjudicial, incluso si eres inteligente en ciertas áreas.
De entrada, tiene peor reputación ser transparente que ser astuto y misterioso. Y ese es solo el principio de los males, me temo.
Inteligencia y astucia no son la misma cosa
No entiendo por qué hay recursos que las usan como sinónimos. Y, tampoco, que se propongan ejercicios como “hacer algo con la otra mano” para hacerse más listo.
Si fuera por desarrollar destrezas con la mano contraria, personas como yo, a quienes nos gusta hacer esos experimentos, tendríamos la astucia muy afinada.
¿Está en tus planes hacerte más sagaz? Entonces, descártalos. Si ayudan estos ejercicios, es muy poco. Ayuda más leer novelas, por ejemplo.
Hablemos de ello.
Para desarrollar la astucia hay que bajar a la arena social
La astucia está relacionada con el conocimiento de las personas y con las habilidades sociales. Es una variante de eso tan grande y difuso que llamamos “inteligencia”.
Podríamos situarla en la inteligencia interpersonal, dentro del modelo de inteligencias múltiples de H. Gardner.
Hay muchas formas de ser inteligente.
Puedes adaptarte con facilidad a nuevos lugares; tener buena memoria para las fechas o para algo tan distinto como los pasos de baile; un buen ojo para el arte; rapidez para hacer cálculos o para relacionar sucesos…
Hay bastantes situaciones donde la astucia no tiene por qué entrar. Esta entra en juego cuando tu inteligencia se encuentra con lo que hacen otras personas.
¿De qué manera te afecta lo que hacen? ¿Cómo puedes hacer que te afecte de manera positiva?
La astucia se nota…
- En tu habilidad para leer lo que hacen esas personas y hallarle una explicación.
- En si intuyes los próximos movimientos de la gente.
- En cómo evitas que esos movimientos te hagan daño. ¿Anticipándote? ¿Dejándoles mover ficha primero, esperando tu momento para el contragolpe? A saber.
- En cómo haces que tus enemigos se pillen los dedos con sus propias mañas.
- En tu arte para convertir a un enemigo en un aliado.
- En cómo proteges tus convicciones e intereses.
- En tu estilo para defender tales convicciones e intereses. Sabes cuándo ser sutil, cuándo directo y cómo jugar con una cosa y con la otra.
- En tu habilidad para influir en otros, a fin de promover tus intereses.
En cosas así se nota la astucia. Hay mucho terreno donde se deja ver, de sigilosa manera, eso sí.

La definición de los diccionarios (por ejemplo, esta) no le hacen justicia. Pero, ¿para qué? La justicia es para el león. Nosotros queremos ser astutos zorros.
¡Hala! Estoy imaginándome que tú también quieres ser más astuto.
Pues lo de la narrativa te lo decía en serio.
Hay estudios que dicen que la lectura sirve para ejercitar las habilidades sociales, siempre que partas con algo de empatía. Ya sabes, esa capacidad de ponerte en los zapatos del otro.
Te dejo otros apuntes y recomendaciones…
Ampliaré la lista a medida que vaya siendo un z0rrón. (Nota mental: Si eres mujer, llevas una ligera desventaja con el nombre del animal.)
Cómo hacerte más astuto
1. Observa más a las personas. Míralas. Escúchalas. Aprende a leerlas.
2. Sé un libro cerrado la mayor parte del tiempo o selectivamente (dependiendo de con quién estés). Trata de no ser muy predecible.
3. Maneja tus emociones. O, en cualquier caso, no dejes que campen libremente hacia el espacio público.
4. Amplía tus lecturas. Conoce “El lazarillo de Tormes” (la novela picaresca, en general). Lee a Baltasar Gracián, a Maquiavelo y a Robert Greene. (No, no tienes por qué hacer todo lo que dicen.)
5. Entrena con juegos de estrategia, como el ajedrez, si te van los juegos.
6. Fíjate en cómo hacen los del marketing y los políticos para vender lo suyo.
7. Sé más realista que optimista en tu trato con la gente. Rebaja tus expectativas. Míralos como son y no como te gustaría que fueran.
(…) Lo dicho. Ampliaré la lista, que todavía no llego ni a zorrilla.

Gracias por leer.
