En esta entrada tienes ideas para aclarar malentendidos y evitarlos, las veces que sea posible.
¿Cuándo fue la última vez que te viste envuelto en un malentendido? ¿Cómo te “proteges” de ellos? ¿Qué haces cuando una persona te malinterpreta?
Vamos a ocuparnos de ello. Para arreglar un malentendido es bueno pensar, de entrada, en cómo pudo surgir.
¿Cómo surgen los malentendidos?
Los malentendidos son una de las primeras fuentes de tensión y conflicto en las relaciones.
Se producen cuando una de las partes involucradas se equivoca interpretando el comportamiento o las palabras de la otra.
Qué definición tan brillante…
En caso de que no me felicites por la misma, interpretaré que me tienes envidia. Mi sospecha es suficiente prueba para mí. 😮
Ahí está mi malententido. Llego a una conclusión rápida y la doy por sentada.
Juzgo tu intención según mi forma de ser y mi propia visión del mundo. Asumo que tú actúas sin salirte del modelo que yo tengo en la cabeza. Total, que tengo muchas papeletas para equivocarme.

No te precipites al juzgar
A veces, los malentendidos tienen que ver con los estereotipos y prejuicios que cada uno guarda en su cabeza.
Asumimos que una persona actúa de determinada según sea religioso o no, joven o viejo, pobre o rico, hombre o mujer.
Error.
Porque todos los individuos que pertenecen a un mismo grupo no se comportan de idéntica manera. Pueden tener bastante en común, pero de ahí a que sean clones… ¿O tú te crees eso de que todos los hombres/mujeres son iguales?
Otras veces, los malentendidos surgen por las experiencias previas:
Escuchas la frase: “Tenemos que hablar”. Y das por hecho lo que sigue. Tus dos relaciones anteriores terminaron poco después de que tu pareja pronunciara esas palabras.
Pero, ¿y si esta vez no es igual? ¿Y si tu pareja quiere hablar de otro tema?
Aunque tuvieras razón, no ganas nada fustigándote por anticipado.
Concede el beneficio de la duda
Es natural tratar de interpretar al otro e intentar entender a qué se debe su comportamiento cuando no está meridianamente claro.
Pero son suposiciones, no certezas. Hasta que el otro no aclare por qué hace lo que hace, no puedes asegurar nada.
Quien se hace mucho daño con esas suposiciones es la persona con baja autoestima.
La poca confianza y el escaso aprecio hacia sí misma son un prisma con el que puede distorsionar lo que los demás hacen o dicen.
Te acercas a ella y desconfía de tu gesto de aprecio. Asume que hay una doble y mala intención detrás de los comentarios casuales que haces. Cree que estás en su contra, que no la valoras, que no te importa.
Y quizás sea cierto. Pero esta persona solo tiene sospechas. Y, si sospecha lo mismo de todos y cada uno de nosotros, se va a equivocar con alguno.
¿Qué es preferible: pensar mal de todos o conceder el beneficio de la duda?
Para que las relaciones funcionen, lo segundo.
Y, sobre todo, ¡hablar claro!

Para arreglar un malentendido: ¡Habla!
Qué desgastante es quedarse rumiando lo que el otro dijo, haciendo más grande el problema y dejando que el malestar se extienda.
Con lo sencillo que es preguntar: ¿por qué dices eso?, ¿qué pretendías con aquello?, ¿de qué tenemos que hablar?
Hablar clara y directamente es lo más recomendable para solucionar el malentendido.
Así hay más probabilidades de que quien malinterpreta saque algo en claro. Y también es una buena oportunidad para que el malinterpretado se explique.
Qué frustrante es que una persona que quieres malinterprete tus palabras o lo que hiciste y que saque sus conclusiones, sin escucharte. Y que más tarde te reclame atribuyéndote un motivo oscuro que tú no tenías.
¿Te ha pasado alguna vez?
En resumen. Si no está muy claro lo que dijo tal persona, antes de caer en el malentendido:
- Frena. Distingue una certeza de una simple suposición.
- Ante la duda, no atribuyas una mala intención, si cabe la posibilidad de que haya sido buena o neutra.
- Aclara el malentendido hablando. No acumules resentimientos, que no son buenos ni para las relaciones ni para tu salud.
Cuando seas tú el malinterpretado, salta al punto 3 (aclarar el malentendido cuanto antes) si la relación te importa.
Espero que te sirva. A mí sí.
Y qué bueno que con la práctica esto se vuelva más fácil. Porque, caray, si yo te contara la cantidad de veces que he metido la pata por malentendidos tontos…
