Celebrar los pequeños pasos para seguir motivado

Reflexionamos sobre la importancia de celebrar los pequeños pasos que damos por el camino hacia la consecución de un objetivo.

¿Qué sentido tiene alegrarse de unos avances tan pequeños?

A veces damos unos pasos tan pequeños, que nos parecen intrascendentes. No se notan, hasta que miramos atrás, después de un buen trecho recorrido, y notamos la diferencia en nuestro progreso.

Así funciona para bastantes objetivos que nos vamos a proponer.

Muchos de nuestros objetivos en esta vida nos van a exigir esfuerzo, paciencia y constancia, especialmente después del inicio de los mismos, cuando tenemos aún por delante un largo camino que recorrer.

Cuando comenzamos con un proyecto, la ilusión y las expectativas pueden hacer que nos encaminemos adecuadamente.

Sin embargo, una vez metidos en faena, mantener la motivación no es fácil por lo que hemos dicho. Al levantar la vista vemos todo lo que nos queda por delante y puede resultarnos abrumador.

Aquí es donde tiene sentido la propuesta.

Una mujer recorre caminando un largo camino.

¿Por qué celebrar los pequeños pasos?

Porque el camino no se hace en un día.

Celebrar los pequeños pasos nos ayuda a no perder la motivación y a poder dar el paso siguiente. Pero esto no es fácil.

Que se lo digan, por ejemplo:

  • A alguien que tiene que estudiarse setenta temas para un examen y lleva solo dos.
  • A quien tiene que perder mucho peso para mejorar su salud y apenas si ha rebajado unos gramos.
  • A quien desea escribir una novela más larga que «Guerra y Paz» y lleva solo unas frases escritas.

Es como si tuviéramos que escalar una enorme montaña y apenas nos distanciamos unos metros del suelo…

Es muy poco. ¿Merece la pena celebrarlo, aun con la sensación de que no es un logro para tirar cohetes?

Claro que sí.

El único modo de alcanzar algunos objetivos es precisamente ese: dando pequeños pasos. Y el primer paso desde el punto de salida vale tanto como el último pequeño paso que das hasta la meta.

Con cada paso que das, cada día estás más cerca de lo que quieres.

En tu caso, ¿qué actitud quieres adoptar mientras recorres el camino que te has trazado?

  • Puedes elegir entre levantar la vista y cansarte prematuramente por todo el esfuerzo que aún te queda por hacer.
  • Puedes ignorar los avances insignificantes que haces a diario, porque apenas se notan.
  • O puedes celebrar el paso que hoy has avanzado, que, sin duda, va a ser tan importante como los pasos que des en el tramo final. Porque, sin el paso que has dado hoy, no llegarás a los siguientes.

También puedes elegir una postura intermedia y alegrarte por tus logros de vez en cuando, al notar un progreso evidente. Depende de cómo lo quieras enfocar.

En cualquier caso, tienes este poderoso recurso motivador a tu disposición: celebrar los pequeños pasos que das, a fin de tomar impulso para los siguientes.