¿Quién te ha dicho que no eres creativo?

¿Cómo será este día? ¿Previsible? ¿Tedioso? Si no ves un panorama muy alentador, siempre puedes darle uso a una de tus capacidades humanas más fascinantes: la creatividad.

La creatividad no es un don exclusivo de los artistas. O, si lo consideras así, también puedes ver la vida misma como una sucesión de oportunidades para hacer arte. ¿Cómo que no?

Tiene su arte colorear las complicaciones cotidianas de un modo o de otro. Y para resolverlas a tu favor, también necesitas ser creativo. (O muy, muy creativo, dependiendo del problema.)

Para improvisar el almuerzo con lo que tienes en casa. Para amenizarte el trabajo doméstico (o el otro). Para responder una pregunta incómoda. Para invitar a sonreír a un amigo.

playa

Piensa en tus variadas facetas y en todas esas actividades que realizas a diario. Verás que las oportunidades para ser creativo son abundantes. Y, si lo miras más de cerca, te darás cuenta de que tú usas esa capacidad, aunque no le hayas puesto el nombre.

Tu creatividad crece cada día con tus conocimientos y con tus experiencias, y con el uso que haces de ese lote que, a estas alturas, ya tiene su enjundia.

Cada día, combinas lo que sabes para producir respuestas; te apoyas en ese conocimiento para adquirir nuevos saberes y expresas quién eres en cada cosa que haces.

Cada día, si tú decides que así sea, ganas en versatilidad y te sacas de la manga ideas y soluciones que se salen de lo predeterminado o de lo habitual.

Si ya lo estás haciendo, disfruta de esa capacidad. Alégrate de la riqueza que te aporta. Valora el arte que tienes para resolver lo que se presenta y para trazar el camino que estás recorriendo.

Puede que tu obra no se exponga en un museo, pero va sobrada de arte. A ver quién puede negar que eres creativo. Que lo haga otro. Tú, no. 😉