El amor es el «sentimiento estrella» de nuestra vida. Lo necesitamos y lo buscamos sin cesar. Digamos que el amor es al alma lo que el agua es al cuerpo. Así de importante.
Nos hace falta para construirnos, para convertirnos en mejores personas. También, para perdonar errores propios y ajenos. Y, por supuesto, para compartirlo con los demás.
¿Qué otra cosa que podamos dar vale más que el amor?
¿Qué momento del día es más significativo que aquél donde el amor está presente?
Esto no es un sermón. 😀 Pretende ser un sencillo recordatorio para saborear el amor… y también para hacer que crezca.

Porque el amor puede brindarnos las mejores experiencias de hoy; puede abastecernos de fuerza para seguir adelante, PERO es como ese fuego que ha de alimentarse para que no se apague.
Cuanto más lo alimentes, más grande se hará. (Si no te gusta la metáfora pirómana, elige otra.)
La conclusión no cambia: El amor crece y se perfecciona con la práctica. Y el día de hoy nos va a brindar unas cuantas ocasiones para aprovecharlas en este menester.
Tendremos la ocasión de tratarnos amablemente a nosotros mismos; la de destinar algún momento a algo que nos haga sentir bien. Alguna oportunidad se cruzará para tener un detalle con cierta persona (o puede que incluso la de realizar un gesto generoso de gran calibre). ¿Quién sabe?
Ocasiones para mostrar amor y para recibirlo suele haber a lo largo del día. Tan sólo hemos de estar pendientes para poder aprovecharlas.
Pero, una vez más, te recomiendo que no te creas esto a pies juntillas, sino que lo observes por ti mismo.
Por ejemplo, recuerda las últimas experiencias gratificantes que hayas vivido y mira cómo el amor (en cualquiera de sus variantes y vertientes) ha estado presente en las mismas.
Si lo conoces; si puedes sentirlo y eres consciente de su presencia, entonces sí… Únete a todos los que vamos a hacer más grande el amor en el día de hoy.
¡Hala! Vamos a practicar… 🙂

