Pareja insoportable al dejar de fumar. ¿Qué hago?

Tu pareja deja de fumar y la convivencia se complica. Es como si se le hubiera metido el demonio en el cuerpo. O, bueno… En realidad, está saliendo. Su nombre es… ¡Nicotina!

Los efectos de la retirada de la nicotina comienzan antes de que se cumpla una hora de haber fumado el último cigarrillo.

Hay personas que experimentan molestias ligeras o muy llevaderas. Para otras, es mucho más duro. Imaginémonos un caso difícil. (Voy a echarle drama. Te lo aviso.)

discusión acalorada

La pareja que se sube por las paredes

Pasa la hora sin fumar y tu pareja empieza a estar incómoda. Tres horas más tarde, le puede doler la cabeza, sentir que le invade la ansiedad, la depresión o una mezcla de males… Así de bárbaro. Y esto es solo el principio.

Los síntomas continúan y se intensifican durante 72 monstruosas horas, más o menos.

Transcurridos esos tres días sin fumar (en promedio) ya está hecho lo más difícil. Los síntomas de la retirada de la nicotina ya no son tan duros de soportar.

Sin embargo, el proceso de limpieza continúa.

El cuerpo sigue liberando toxinas y recuperándose de los daños del tabaco durante un tiempo. Tiempo en el que, habitualmente, el exfumador siente tentaciones ocasionales de volver a encender un cigarrillo.

A los tres primeros días infernales, pueden seguirle unos meses complicados. Tu pareja tiene que acostumbrarse a vivir sin tabaco y, quizás, esté de peor humor que de costumbre. Puede tener dificultades para dormir, para concentrarse, para manejar el estrés…

Recuerda que él/ella ha estado castigando a su cuerpo durante lustros, introduciendo en él miles de toxinas. Y que el tabaco ha estado ligado a muchos de sus hábitos durante años. Por tanto, es natural que el proceso de liberación no sea instantáneo.

Él/ella ha sido un adicto. Su cuerpo y su mente se rebelan ante el cese de suministro de nicotina y reaccionan causándole esas molestias o estallidos de rabia de los que eres testigo.

Y tú, que eres ajeno a la adicción, estás viviendo el proceso casi como si el adicto fueras tú.

En esos momentos en los que veas que tu pareja está insoportable, recuerda que es temporal. Si te es posible, evita confrontaciones o discusiones serias con él/ella durante las primeras semanas.

Y, si ves que se comporta como un energúmeno/a, gritando a primeras de cambio, también tenlo presente.

Este pobre adicto está desesperado y no halla cómo desahogar su frustración. Es habitual que descargue su rabia con quienes tiene más cerca.

No le eches leña al fuego. Sal de escena. Faltas de respeto no toleres ninguna; pero tampoco entres a discutir con un individuo que está en pleno exorcismo del engendro del mal que le hace comportarse así: La nicotina.

Sí que me ha salido dramático. 😮

Si quieres echarle una mano a tu pareja para que el proceso sea más llevadero, tienes algunas ideas más aquí, por ejemplo: Cómo ayudar a alguien que está dejando de fumar.


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