Ha llegado el día, el primero sin tabaco. Comienza tu nueva vida con un cambio importantísimo:
¡Adiós, vicio!
Si eres de los que gustan gritar los sucesos importantes a los cuatro vientos, avisa a familiares y amigos.
No tanto para empezar a celebrarlo, sino para que se preparen ellos también; hagan fuerza contigo y excusen tus malos modales (si se dan, por los nervios) en los días sucesivos.
Ten listos todos los recursos
¿En qué te vas a apoyar para pasar el día? Se supone que la estrategia ya la tienes pensada y todas las ayudas listas para utilizarlas.

¿Qué ayudas preparaste para este primer día?
¿Te has apuntado a algún plan colectivo anti-tabaco? ¿Una plataforma vecinal que deja el vicio a la vez? ¿Comienzas a hacer footing mañanero con tu hermano?
¿Utilizas algún medicamento para contrarrestar el mono? ¿Están los parches en su sitio? ¿Has hecho lo que te dijo el médico?
No es hora de improvisar, sino de poner en marcha el plan. Y, cuantos más apoyos tenga tu plan, más sencilla será la travesía de este día tan correoso.
Mantente ocupado
- Cuanto más ocupado, mejor. ¿Tiempo para quedarte quieto pensando? Olvídalo. Hoy no es día de eso. Ve al cine, pinta la casa, aprende a bailar disco, etc… ¡A moverse!
- Permanece en lugares libres de humo: Museos, tiendas, cines, la casa de tu suegra, etc.
- ¿Echas de menos el cigarrillo en tus manos? Agarra otra cosa: una botella de agua, un teléfono, un lápiz poco afilado, etc.
- ¿Tu boca echa de menos el cigarrillo? Dale chicles sin azúcar, caramelitos, piruletas, apio, regaliz, manzanas… Tú sabes, ¿no?
- Bebe mucha agua y toma zumos de fruta. El alcohol ni probarlo, amigo. Y el café, lo mínimo.
Aléjate de la tentación
¿Qué costumbres tenías asociadas con fumar?
En lugar de fumar tras la comida, levántate, lávate los dientes y… ¡hala! A la calle.
Si fumabas conduciendo, prueba a cantar a pleno pulmón hasta llegar a tu destino, cambia de emisora, cambia de itinerario… cambia lo que sea. Es más, considera coger el tren, el autobús o la bici.
¿Qué objetos asocias con el tabaco?
Aléjate de tu sillón, del café, de la tele y de todo lo material que asocies con el tabaco. (En la medida de lo posible, claro.)
¿Qué lugares son peligrosos?
Permanece a distancia de todos esos lugares en los que podías fumar sin problemas (o inténtalo). Que esperen las fiestas y las reuniones con amigos fumetas.
Permanece alerta y, cuando te asalten las ganas de «eso», haz lo que quieras menos «eso». Son apretones que pasan pronto. ¡Tú puedes!
