Qué hacer con los silencios incómodos

La conversación trascurre y, de repente, se hace el silencio. Si no tienes mucha confianza con esa persona, esta puede ser una situación incómoda.

¿Por qué no dice nada?, te preguntas un poco nervioso.

Anda que no hay posibles causas, incluida la que viene al final de la entrada (que es en la que piensa menos gente).

La otra persona se queda en silencio

Quizás esté: cansada, aburrida, deprimida, molesta o desbordadísima por una emoción positiva.

Puede que el silencio esté relacionado contigo o puede que no.

empatía

Para saber qué hacer en este caso, habrá que empezar por tratar de interpretar ese silencio. Y ese mismo punto es el que encabeza esta lista de ideas:

Observa a tu interlocutor

Busca pistas para interpretar ese silencio en la comunicación no verbal.

Por ejemplo, si tu acompañante te mira a los ojos, sonríe y demás, quizás no sepa cómo seguir la conversación. El silencio no es tan incómodo…

Por el contrario, si ves que la cara le llega al suelo y que no te mira a los ojos, es probable que esté molesto (contigo o por algo que no tenga que ver contigo).

Ayúdale a continuar la conversación

Pongamos que la persona se ha quedado callada después de contarte algo. No está molesta. Tan sólo se ha atascado la conversación.

En ese caso, puedes ayudarle a continuarla. Hazle preguntas sobre lo último que haya dicho: ¿En serio? ¿Qué hiciste?

Él/ella sabrá que no estás aburrido y que, por el contrario, te interesa lo que dice. ¡Bien! Vuelve a fluir la charla.

Cállate tú también

El silencio es incómodo para muchas personas. Por lo que, si tú te callas, quizás la otra persona se anime a romperlo.

Esta medida también es útil cuando estás con alguien que se ha molestado contigo y pretende castigarte con silencio. Si le hablas, refuerzas su comportamiento. Pero, si tú también estás callado, quizás él/ella se anime a romper el castigo.

Cambia el tema de conversación

Puede que la conversación haya derivado por derroteros donde la otra persona no está cómoda.

Quizás sea buena idea que saques otro tema: Oye… ¿Qué pasó con aquello que hiciste…?

Sé directo

En algunas situaciones esto es lo más fácil: ¿He dicho o hecho algo que te haya sentado mal?

Así es como se arregla antes el asunto. La persona te explica porqué está molesta (si es que lo está) y tú puedes dar tu versión de la historia y pedir disculpas, si es lo que toca.

Relax

Algunas personas tienen más tolerancia al silencio en las conversaciones que otras. Quizás tú estés incómodo y tu interlocutor, no.

Tómalo con calma, porque puede darse el caso de que la otra persona esté disfrutando de la conversación, pero se tome su tiempo para reflexionar sobre tus palabras y para darte su respuesta.

¿Y si no hacen falta palabras porque su mirada o su sonrisa lo dicen todo?

En este caso, ¡qué maravilla! ¿Cómo va a ser incómodo un silencio que dice mucho más que las más bellas palabras? Disfruta de ese momento.

Vivimos en una sociedad de mucha interacción, ruido, distracciones… Estamos tan acostumbrados a la estimulación constante, que el silencio puede ser sospechoso, incómodo. Algo no va bien.

  • Qué raro es éste.
  • Es antipático.
  • Es tímido.
  • Seguramente está enfadado por algo que he dicho.
  • Se está aburriendo conmigo.
  • Está cansado.
  • Es un creído. Ni me mira siquiera.

Son posibilidades. El silencio de esta persona puede ser explicado por alguna de esas respuestas. Pero, también puede tener otras…

  • Está escuchando.
  • Reflexiona sobre lo que has dicho.
  • Está observando lo que ocurre.
  • Está a gusto así.

Es decir, hay explicaciones mucho más positivas.

Tal vez, esta persona está callada o no se apresura a responder porque le gusta ese ritmo. Y, sí, puede que lo esté disfrutando mucho. ¿Por qué no?

Ya desvelarás el misterio.