Cómo saber si estás aburriendo a alguien

¿Te das cuenta de cuándo estás aburriendo a alguien?

No hace falta ser un tostón de persona para que, en un momento dado, aburramos a alguien contándole algo que ni le va ni le viene.

Quizás se deba a que no compartimos intereses o a que nuestro interlocutor simplemente está cansado.

Es por eso por lo que no hay que sentirse mal si una pobre criatura entorna los ojos y bosteza mientras le parloteamos cualquier aventura.

Mucho mejor es identificar esos signos que nos dicen que estamos «dando la brasa». Así cambiamos de disco o abandonamos la escena.

mujer aburrida

A ello vamos: a identificar esas señales. Y nos serán de ayuda muchos de los puntos que Gretchen Rubin apunta en este artículo: 7 Tips to Know If You’re Boring Someone.

Pero, también se refleja la experiencia de alguien que ha pasado muchas veces por esa situación: yo misma. 😀

Bostezos y resoplidos

Éstas son las señales más expresivas de todas.

Nuestro interlocutor está tan harto o cansado que bufa y resopla sin contemplaciones. Su fastidio es aún más evidente cuando no se esfuerza lo más mínimo en disimular.

Posición corporal

Alguien interesado en lo que le estás contando mantiene el contacto ocular y, además, su cuerpo está orientado hacia ti.

Por el contrario, cuando alguien está deseando zafarse de tu presencia, desvía la cara. Curiosamente sus pies suelen apuntar hacia la «salida», como si estuviera esperando el momento anhelado de echar a andar.

Acaparas la conversación

Aun en el caso de estar hablando de un tema interesante para el interlocutor, si no le dejas que exprese con calma su punto de vista, lo has perdido.

Quizás tengas un don para la oratoria y una facilidad de palabra pasmosas. Pero si los protagonistas de la conversación sois únicamente tú y tus opiniones, el interlocutor es probable que se aburra y se vaya cuanto antes.

Preguntas muy simples

Alguien interesado en lo que le estás contando suele hacer preguntas complejas, que denotan que te está escuchando y está enganchado con la información.

En cambio, alguien que no siente ni la menor curiosidad por lo que le cuentas se limita a las típicas preguntas simples que sólo te sirven para verificar que el interlocutor aún no se ha dormido: «¿Qué? ¿Sí? ¿De verdad?…»

Personalmente, difiero un poco con esta teoría. Reconozco que la «calidad» de las preguntas del interlocutor nos sirve para saber si nos está prestando atención, pero no son una señal tan evidente como la que sigue.

Respuestas vacías y absurdas

Aquí sí se ve claramente que la persona que te escucha está hasta el gorro, porque, cuando paras estratégicamente tu perorata, sólo escuchas: «Bueno. Vale. Qué bien. Muy interesante…» o respuestas del estilo.

El interlocutor no se molesta ni tan siquiera en hacer una preguntita simple, no sea que te explayes más y más.

Interrupción brusca

La interrupción es otra de las respuestas que dejan clarísimo el aburrimiento del interlocutor. Éste te interrumpe y redirige la conversación hacia un tema que no tiene nada que ver con lo que le dices.

Claro, es que el pobre también quiere contarte su vida…

 

Seguramente, todos hemos tenido la oportunidad de observar esas señales de aburrimiento en algunas ocasiones, ya hayan sido emitidas por parte nuestra o de nuestro acompañante.

No está de más hacer un repaso para decidir qué haremos la próxima vez que ocurra, ¿verdad?

Imagen de simaje