7 Consejos para convertirte en un amigo soporífero

A ver, ¿quién de los presentes aspira a convertirse en el amigo más aburrido del mundo?

Sólo con seguir las siguientes indicaciones seremos capaces de aburrir mortalmente a cualquiera que forme parte de nuestra lista de amigos.

Verás qué sencillo es ser un amigo soporífero.

aburrido

1) Deja que tu amigo haga todo el trabajo

Que él/ella asuma toda la responsabilidad de la relación. Deja que haga todos los planes (dónde ir, cuándo y a qué).

Tampoco te molestes en iniciar conversaciones ni en dar respuestas profundas. Cuantas menos palabras uses para contestar, tanto mejor.

2) Ahórrate el buen humor

No estamos para dispendios y el sentido del humor puede recortarse. En lugar de malgastar risas o sonrisas, pon cara de estreñimiento, aunque tu amigo te cuente cosas divertidas.

3) Sé categóricamente predecible

Muy predecible. No pruebes algo nuevo ni por equivocación. Exige hacer lo mismo e ir siempre a los mismos lugares.

Si siempre lo has hecho así, ¿para qué vas a cambiar?

4) Repítete y repítete

Las anécdotas e historias que ya has narrado varias veces vuélvelas a contar. ¿Por qué? Porque a ti te gustan.

No mires a los ojos de tu amigo, para evitar que sienta la tentación de interrumpirte. Si ves que bosteza, ignóralo. Tú, sigue hablando…

5) Vuelca toda tu atención sobre ti

Habla sólo y exclusivamente de ti: de lo que tienes, de lo que has hecho, de lo que sabes y de lo listo que eres.

No le hagas preguntas a tu amigo ni a quien aparezca por allí (no sea que empiecen a hablar sobre algo que no te interesa).

6) Quédate en la superficie

¿Sentimientos? ¡Bah! Son una chorrada.

¿Lo profundo? Pa’ los buzos. Tú, quédate en todo momento con la charla amena de lo superficial, insustancial y moderno.

7) Empáchale de ti

Si llegas a casa de tu amigo, quédate todo el tiempo que te apetezca. Si ves que bosteza, no hagas caso. Y, si estáis en un lugar público, lo mismo.

¿Qué tarea puede tener tu amigo más importante que estar contigo? Ninguna, está claro.
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Estas ideas, además de convertirnos en un prodigio del aburrimiento, también sirven para sabotear o aniquilar cualquier amistad, según nos indica la psicóloga Irene S. Levine, en Psychology Today.

Y, por supuesto, son una invitación para hacer justo lo contrario. 😉

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