Cómo afrontar las valoraciones negativas

Hay muchísimos tipos de valoraciones negativas, por ejemplo: críticas, quejas, insultos o atropellos descarados. No hay manera de librarse de los juicios negativos de los demás.

¿Qué nos queda? Aprovecharlos en nuestro beneficio.

Todos cometemos errores y de ahí pueden llovernos algunas críticas. En ocasiones no se trata tanto de errores, como de que hayamos perjudicado con nuestros actos u omisiones a otra persona.

Otras veces, nos dedican descalificaciones a las que no les encontramos a priori ningún motivo. Por lo tanto, las causas para recibir una valoración externa negativa pueden ser de lo más variopinto.

mujer enfadada

Hay algunas pautas que nos van a ayudar a gestionar estas valoraciones, sean del tipo que sean y se produzcan por la razón que se trate. Veámoslas. Llega hasta nosotros la valoración negativa. Así procederemos…

1 – No reaccionar instantáneamente

Esto es muy difícil, porque la respuesta automática es siempre defenderse. “¡Eso es mentira!” “¡Pues tú más!” “¡Vete a la…!” Lo anterior es muy enérgico. La respuesta más “civilizada” podría ser algo como: “No es cierto.” “Te equivocas, porque…

La respuesta más agresiva puedes imaginártela: puñetazos, patadas, tirones de pelo… y todo aderezado con palabras apocalípticas.

No haremos nada de eso. Haya calma. Frenemos nuestro instinto y tomémonos unos segundos para examinar qué está diciendo la persona que nos dedica la valoración.
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2 – Entender al sujeto

¿Cómo de involucrado está respecto al tema del que opina? Por ejemplo, si mi vecina me dice que estoy dejando engordar mi trasero demasiado, no es lo mismo que si me lo dice mi madre. La segunda puede estar interesada en mi salud y la primera sólo en molestarme.

Pongámonos por un momento en la piel de nuestro “evaluador. ¿Cómo se siente cuando nos dice lo que dice?
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3 – Si hay algo de verdad, reconocerlo

Ya que hemos frenado para ver qué hay detrás de las palabras que nos dedican, podemos reconocer si nuestro “evaluador” tiene algo de razón.

Valga el ejemplo de la descalificación anterior: (La vecina) “Cómo se nota que vives bien. Estás echando un culo…” (Tú, después de analizar sus motivos y tu culo) “¡Ah! Pues es verdad…

Y, en caso de que no sea verdad, déjalo estar. ¿Vas a desperdiciar tu tiempo y tu preciosa energía en una vecina que mira los culos ajenos? ¡Bah!
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4 – Responder siempre con buenos modos

Esto sirve para todos los casos, encontremos que lleven algo de razón o no: comentarios, insultos, descalificaciones, etc.

Después de su valoración, la persona espera una respuesta. En asuntos serios, demos nuestra visión del asunto bien argumentada. En asuntos absurdos (como el de la vecina anterior), lo más seguro es que no valga la pena.

Eso sí, actuemos siempre con buenos modales, aunque los del otro dejen mucho que desear. (Es problema suyo.)
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5 – Sacar provecho de la valoración negativa

Podemos transformar las reacciones negativas de los demás en algo positivo. Es cuestión de proponérselo.

– Quizás podemos ver nuestras acciones desde otra perspectiva, lo cual es enriquecedor para nosotros. Así aprendemos.
– Puede que nos percatemos de algo de nosotros que nos haya pasado desapercibido. Aquí hay otra utilidad.
– Incluso puede que nos enseñe cómo tratar con alguien en particular.

Sí, definitivamente, podemos y debemos aprovechar las valoraciones que recibamos en nuestro beneficio, incluso las negativas.

Puede que todo lo anterior no sea muy fácil ponerlo en práctica de manera automática, pero practicarlo nos hará adquirir esa habilidad con el tiempo.

Basado en: How to handle negative feedback” (Celestine Chua).

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