¿Una nueva responsabilidad? Piénsalo bien

Es tentador empezar el año proponiéndonos pequeños cambios a mejor. Muchos de ellos consisten en añadir una nueva actividad al día a día. Por ejemplo, hacer 30 minutos de ejercicio al día o leer un poco antes de dormir.

O, quizás, pensamos en una actividad semanal: Ir los martes a un cursillo, dedicar la mañana del domingo a hacer senderismo o a practicar con la guitarra.

¿Estás tú por iniciar una nueva actividad? Piénsalo bien primero.

Tal vez, ya te has decidido. Has hecho tus cálculos y ves que, si te organizas bien, tienes el tiempo suficiente para esa nueva responsabilidad.

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Vale. Tiempo sí tienes. Pero, ¿tienes también la energía física y mental para poder con todo? ¿Has pensado qué va “a salir” de tu vida para que entre esa actividad nueva?

Considera cómo puede afectar esa nueva actividad, tarea o proyecto al resto de tus responsabilidades. Quizás, cumplir con lo nuevo, suponga restar tiempo de calidad a otras cosas importantes.

Porque cada responsabilidad que añades a tu agenda requiere tiempo, energía y dedicación, si quieres progresar en ella. Y puede que eso sea a costa de tus otros compromisos y de tu propia salud.

¿Merece la pena llenar la agenda hasta los topes? ¿Es necesario ocupar hasta el último minuto del día? ¿Es sano eso? ¿Qué tal si quitas algo antes de añadir lo nuevo?

Y, si no puedes quitarlo de momento, ¿qué tal si dejas lo nuevo en “stand by” e inviertes ese tiempo que pensabas dedicarle en tus responsabilidades actuales?

Ya sé. Son muchas preguntas. Más o menos, las que yo me hago antes de decir: “Sí” a una nueva aventura. Antes de comprometerme con lo nuevo, prefiero hacerle algo de espacio.

¿Tú lo piensas bien antes de asumir nuevas responsabilidades?

Imagen de deanwissing