Ideas para ser más consistente

Consistencia es lo que demuestra quien sigue practicando lo suyo, a pesar de no ver resultados rápidos. Confía en los resultados a largo plazo y/o en que la acción que realiza es buena en sí misma.

Por ejemplo, eres consistente cuando ahorras cada mes una pequeña cantidad. La cifra acumulada aún es pequeña. Pero, como confías en llegar al objetivo que te has propuesto, sigues ahorrando sistemáticamente.

También eres consistente cuando tienes la costumbre de levantarte cada día a las 8 de la mañana. Nadie te paga 500 € por madrugar. Pero ves que ésa es la hora que mejor te sienta: despiertas descansado y vas bien de tiempo para hacer tus cosas.

Hay personas que se desaniman cuando, al poco tiempo de repetir periódicamente una acción, no ven un gran cambio.

En el caso del ahorro, tardas bastante en juntar el dinero que quieres. Y levantándote a las 8 no ves resultados “directos”.

gotas

El cambio se ve con el tiempo, en el caso del ahorro. Y en mayor energía y productividad en lo que haces, cuando te levantas a la hora adecuada. Eso te anima a ser consistente con esas prácticas.

Pero, para quien empieza de nuevas y no quiere desanimarse por lo poco visible del avance, ¿qué “trucos” hay para ser consistente? Apuntemos algunos.

1. Elegir algo que te entusiasme

Cuando estás fascinado con una actividad, tienes mucho a tu favor. No cuesta mucho ser consistente con lo que te apasiona.

Puede ocurrir que te encante una actividad, como tocar el violín, y que pierdas el entusiasmo a veces, por lo pesado que es practicar a diario. Suele pasar.

No obstante, sigues practicando. Porque ya has visto que, tras el bache, el entusiasmo remonta de nuevo.

2. Tener claras tus razones

Aquí entran prácticas que tienen más que ver con la razón que con la pasión. El esfuerzo continuo de ahorrar o de levantarte a las 8 no es fascinante, pero lo haces. ¿Por qué?

Porque hay una razón principal detrás de esas acciones. Y es lo suficientemente buena como para que, incluso en los días en los que no te apetece, sigas cumpliendo.

3. Usar un vocabulario positivo

Imagina que estás ahorrando para tu retiro. (Una buena razón.) ¿Qué te dices a ti mismo cuando realizas tu aporte mensual?

  1. Tengo que ahorrar para mi retiro.
  2. Quiero ahorrar para mi retiro.

La respuesta 2 es más motivadora. Cuando haces una cosa porque quieres, es más fácil ser consistente con ella.

4. Confiar en el poder de la consistencia

Las gotas erosionan la piedra cayendo una tras otra durante un largo tiempo. Esto es muy motivador para algunas personas. (No para todas.)

Quizás tú mismo, al ver cómo se acumula el resultado de pequeñas acciones cotidianas, te animes a seguir goteando sobre la piedra.

5. Crear hábitos

Ser consistente con una actividad es más sencillo cuando le encuentras un hueco en tu horario y lo conviertes en un hábito.

Por ejemplo, la mayoría de nosotros (supongo) nos lavamos los dientes a ciertas horas del día. Somos consistentes con esa práctica, que ya no demanda apenas esfuerzo al estar muy afianzada en nuestra rutina diaria.

Al principio no era así. Aunque ya no nos acordemos del episodio, tuvimos que aprender a lavarnos los dientes y acostumbrarnos a hacerlo después de las comidas.

6. Cortar con los excesos

El último “truco” es eliminar distracciones o actividades poco edificantes, para poder dedicar más tiempo y energía a lo importante.

Si quieres practicar a diario una actividad y tu agenda está saturadísima de tareas, lo sensato es recortar las que te aportan muy poco. (Tú sabrás las que son.)

Los “trucos”, ya ves, son ideas que consistentemente recopilamos por aquí. Ojalá que, apliques éstas u otras, te animen para seguir dando pasos que te acerquen cada día más a lo que quieres.