La rutina es una costumbre, algo fijo que proporciona seguridad y está ahí para hacernos la vida más cómoda y para facilitarnos el logro de determinados objetivos.
Claro que sí.
La rutina tiene enormes ventajas. Proporciona orden, seguridad, eficiencia. Pero también puede terminar ahogándonos si se convierte en el guión de nuestra vida.
Veamos en qué trampas podemos caer si dejamos que la rutina nos atrape por completo.

El aburrimiento
Repetir cada día el mismo guión, por muy placentera que sea la rutina, conduce al aburrimiento a la mayoría de las personas, que necesitamos variedad y ver cosas nuevas.
La desmotivación
La rutina rígida absorbe los sueños y los objetivos de la persona.
Sabe que cada día le espera lo mismo, invariablemente. ¿Para qué plantearse nada nuevo?
La pereza (física y mental)
Cuando la persona ha de hacer lo mismo cada día, llega esa mañana en la que casi le es imposible levantarse de la cama para interpretar exactamente el mismo guión que el día anterior.
Tampoco se ve en la necesidad de aprender o enriquecer su vida con algo. No le ilusiona especialmente, porque no ve en qué puede cambiar su situación.
La persona está atrapada
El aburrimiento, la desmotivación, la apatía y las pocas ganas de hacer algo están al inicio de lo que puede convertirse en un problema mayor: ansiedad, depresión, conductas adictivas y otras dañinas para sí mismo o los demás.
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Dejo mi caso como ejemplo de rutina más bien rígida, con las ventajas y los inconvenientes que eso tiene. (Duración del vídeo: 1:57)
¿Qué podemos hacer?
En primer lugar, aprovecharse de lo bueno de la rutina, que nos ayuda a organizarnos mejor.
En segundo lugar, no permitir que la rutina ocupe toda nuestra vida convirtiéndonos en autómatas. La rutina está a nuestro servicio; no nosotros al servicio de la rutina.
Para no ser atrapados, hemos de vivir cada día sin que sea una réplica del anterior, introduciendo quizás pequeños cambios y disfrutando de cada detalle que hace que el día de hoy sea distinto.
Hemos de despertar para darnos cuenta de que cada día es inédito, único e irrepetible, por mucho que pueda parecerse al día de ayer.
Imagen de Luz Adriana Villa A.
