Es el fin del verano. En el hemisferio norte ya estamos oliendo el otoño. Una estación encantadora, desde luego, cuando le encontramos el ritmo.
Pero antes hemos de adaptarnos a ella. Y, a quienes somos fans de las largas jornadas de luz y calor, esa adaptación nos puede costar un poco más.
¿A ti, también?
Para hacerlo más fácil y evitar, en la medida de lo posible, esa tristeza de ver que la luz se apaga y llega el frío, vayan las siguientes ideas:

1. Planear el otoño
En estas semanas de fin de verano, los kioskos se llenan con materiales coleccionables de todo tipo.
En lugar de sucumbir al impulso de comprar los primeros capítulos de la enciclopedia para aprender a tricotar, podemos tomarnos un tiempo para decidir qué vamos a hacer en las siguientes semanas.
¿Comenzamos con un hobby nuevo? ¿Nos apuntamos a algún cursillo?… ¿Qué se te ocurre?
Que no te quepa duda de que tener algún objetivo que nos ilusione para estas semanas nos quita de encima ese miedo a la negrura invernal.
2. Aprovechar bien las horas de luz
Ir levantándonos antes para disfrutar de todas las horas de luz solar que sea posible también ayuda, como sabes. Y, además, salir a la calle a caminar un poco.
No es el mismo atardecer el que vives encerrado en tu casa, sin haber tomado apenas el aire en todo el día, que el que ves afuera o después de haber pasado un rato en el exterior. Compruébalo.
3. Estar más activos físicamente
Sumando la risa y el buen humor, el ejercicio físico es una medicina gratuita que mejora el estado de ánimo; digo, el bienestar físico y mental al completo.
Quienes pasamos sentados buena parte del día, además de darnos los paseítos que podamos por la calle, no estaría de más que nos levantásemos de tanto en tanto para estirarnos y, quizás, bailar alguna cancioncilla.
Ésa es otra: Deja que tu cuerpo disfrute un ratito moviéndose con música alegre. Verás cómo te lo agradece. Y, aunque no la bailes, déjate envolver por ella. Ya me dirás si funciona o no.
4. Contar con gente positiva
El sol no es el único que ilumina; hay gente de espíritu radiante que causa un impacto beneficioso en todos nosotros.
Gente activa, que inspira a los demás, que lucha por salir adelante y con la que da gusto haber coincidido en el mundo. Búscala. Arrímate a ella y contágiate de luz.
Este otoño, además de la posible tristeza por la disminución de horas de luz y el cambio de rutinas, será más difícil por estas tierras ibéricas, con todo lo que nos está tocando vivir y lo que aún nos queda que afrontar.
Más necesario en nuestro caso es que tratemos de mantenernos lo más sanos, fuertes y positivos que podamos. Tú y yo podemos hacer que el invierno sea menos oscuro.
Imagen de Ignacio Conejo
