Tu dieta peligra al llegar la Navidad

Si estás siguiendo una dieta o, al menos, tratando de alimentarte con buen juicio, este es uno de esos augurios que dan ganas de estrangular al mensajero: ¡ojito con la Navidad!

Nada, nada. Aquí van unos recordatorios que te ayudarán a enfocar el posible traspiés de otra manera.

Aquellos que tenemos un especial interés en construir o mantener hábitos que nos sean beneficiosos, sabemos que se presentan días en los que cualquiera se sale del carril. Te pasa a ti y a todos nosotros. Y esa es la primera cosa a recordar antes de montar el drama.

Dieta en Navidad

Los días excepcionales son «normales»

Ya sea por la Navidad, por tu cumpleaños o por sucesos menos amables, tu dieta o cualquiera de las rutinas cotidianas que aprecias se van a ver afectadas. Cosa que no eliminará todo el progreso que hayas hecho hasta aquí. Incluso aunque la báscula te dé malas noticias, tienes un conocimiento que antes no tenías y quizás estuviste practicando una dinámica a la que puedes volver en enero.

Como muchas personas, te verás haciendo balance al pasar las fiestas. Y, tras descontar los excesos de estos días, estarás en mejores condiciones de las que estarías si nunca se te hubiera ocurrido mejorar en algo tu alimentación ni te hubieras puesto manos a la obra con ese objetivo.

Llega el segundo recordatorio.

La constancia que practicamos los humanos siempre es imperfecta

Por muy buena que sea una racha, tarde o temprano ocurre algo que la rompe. Y ya sabes que tal experiencia forma parte de la vida. Luego, cuando pase la Navidad, no volverás a la casilla de salida. Ni se te ocurra. Volver a empezar continuamente es un castigo que no merecemos. Vamos a seguir adelante con traspiés incluido.

¿Te gustaría que fuese más fácil? A mí también. Pero no lo es. Todos fallamos o fallaremos. Y ese no es un motivo para tirar por tierra lo que hemos aprendido hasta llegar aquí. ¡Ah! Ese es el último recordatorio.

Aprende de lo que ocurra

Siempre se puede aprender, de lo que funciona como tú quieres y de lo que no.

Tal vez intentes moderarte ante la comida en estos días y te salga bien. Solo te saliste un poquito de la dieta. ¡Genial! Ahí puedes tomar nota.

Pero también puedes aprender algo cuando la moderación falla. En este caso, piensas en lo que te hizo flaquear, para incorporarlo a tus expectativas y calcular mejor la próxima vez.

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¿Sabe mal salirse de las buenas rutinas? Sí, claro. Pero aquí va un recordatorio extra: No estás solo en esto. Muchos sabemos de qué se trata. Hemos pasado por la desmotivación y hasta por las ganas de mandarlo todo a la porra.

Y, si llegamos a enero, así sea con la dieta descontrolada o con unos horarios peores que los de Drácula, nos pondremos de nuevo manos a la obra. Eso, por imaginar el peor de los escenarios. En realidad, espero y deseo que no nos vaya tan mal en las próximas fiestas.


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