Por qué es tan difícil librarse de las emociones negativas

Si estás tratando de huir de la emoción negativa que sientes en este momento (miedo, angustia… o a saber) y no das con el remedio que te quite de un plumazo el sufrimiento, deja de sentirte mal por ello.

Es natural.

No existe la fórmula mágica que transforme inmediatamente lo que sientes en paz y felicidad siempre que la apliques.

librarse de las emociones negativas

En realidad, como nos cuentan en Psychology Today, liberarse de las emociones negativas es difícil por seis razones:

1. Porque nuestros cerebros están más preparados para la supervivencia que para la felicidad.

Por eso mismo mantenemos ahí las emociones negativas, los errores del pasado y las preocupaciones por lo que pueda suceder en el futuro.

Se supone que todo ese arsenal nos ayudará a sobrevivir a aquello que está aconteciendo en el presente.

2. Porque ignorar o suprimir las emociones negativas no funciona.

Como dice Gavin De Becker (en su libro «The Gift of Fear«), la negación es un «Sálvate ahora y paga después«:

Denial is a save now, pay later scheme.

Es probable que, después de ignorarlas, esas emociones vuelvan.

3. Porque nuestro cuerpo reacciona a lo que imaginamos como si estuviese ocurriendo en realidad.

Y eso mismo hace que la emoción tome fuerza.

Piensa en algo peligroso o terrorífico para ti y notarás que el corazón se te acelera.

4. Porque los pensamientos negativos se alimentan unos a otros.

De repente estás estresado porque no te salen las cuentas y comienzas a encadenar fatalidades.

Y, antes de que te des cuenta, tienes en la cabeza una montaña de cosas que van mal.

5. Porque algunas de esas emociones nos ayudaron a sobrevivir en nuestra infancia y las seguimos recreando de adultos.

Por ejemplo, el miedo o la vergüenza de ser reprendido por contestar a tus mayores.

De niño no tenías control sobre la situación. Habías de obedecer para evitar una situación desagradable. Pero, ya de adulto, sigues manteniendo ese mismo esquema: Permites que los demás te digan lo que quieran y tú aguantas sin chistar, por miedo.

6. Porque algunos mecanismos de huida ante las emociones negativas son más perjudiciales que ellas mismas.

Sabes que es una mala decisión escapar de lo que sientes a través del alcohol, las drogas, el juego o los atracones de comida. Bien. Descartas esas opciones.

Oh, oh… Aquí hay un problema

Vaya panorama…

Si las emociones negativas están tan ancladas en tu cerebro. Si no funciona suprimirlas, porque vuelven. Tampoco puedes prestarles demasiada atención, porque se hacen más fuertes. Y si descartas evadirte a través de alguna adicción dañina…

¿Qué puedes hacer?

La respuesta lo más simple del mundo: Aceptarlas.

No luches contra ellas. Permítete estar asustado, furioso, triste, angustiado o de un humor de mil demonios. ¡Claro! Eres un ser humano; no un oso amoroso.

Observa esas emociones y los pensamientos catastróficos que se desencadenan. Conoce el lote completo.

Deja estar ahí las emociones negativas, mientras vas dirigiendo tu atención hacia esas otras actividades (más productivas) que te interesen. Y, a continuación, ponte en marcha poco a poco.

También puedes ayudar a que se desvanezca antes empujando en sentido contrario, como vimos en este post: 20 Medidas y antídotos contra el mal humor.

O en este otro: Estrategias para hacer frente a las emociones negativas.

Y, sea como sea, recuerda: es temporal. Pasará.

Imagen de Alex E. Proimos


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