Enciendes el cigarrillo de la mañana y, poco después, vas al baño tranquilamente. ¿Qué pasa cuando ya no está la nicotina para ayudarte con el asunto de las aguas mayores?
Algunas personas superan este inconveniente en poquitos días. Otras, encadenan el malestar de un día a otro y, además del «mono» que sufren por la retirada del tabaco, tienen el problema este.
¿Lo tienes tú? Bienvenido al club. Este no es un artículo médico, ¿eh? Te dejo mi investigación y mi experiencia como una afectada más.
Para que te sitúes. Eso que llaman “mono” por dejar de fumar, la famosa abstinencia de nicotina, para mí es un paseíto por el parque comparada con el estreñimiento.
¿Cómo de frecuente es el problema?
Hay vídeos y artículos que tú conoces y te cuentan lo maravillosa que será la vida cuando dejes el tabaco.
Desde las primeras horas en las que dejas de fumar, el cuerpo comienza a recuperarse rápidamente. Eso es cierto. Vas a respirar mejor. Te sentirás más enérgico y vital con el tiempo… Todo esto es muy conocido.
En este vídeo te lo explican en dos minutos, por si te apetece recordarlo.
Pero hay algo que no dicen, ya que solo afecta a unos cuantos: los problemas digestivos que podrías a atravesar durante una temporada.
Y viene bien saberlo por si tú estás entre los afectados. Así puedes mentalizarte para llevar con paciencia estas semanas o, en algunos casos, meses.
El estreñimiento es uno de los posibles trastornos cuando dejas de fumar
Este estudio de 2003 indica que 1 de cada 6 personas que dejan de fumar pueden sufrir estreñimiento, como uno de los síntomas de la retirada del tabaco. Y, de entre esas personas que sufren el problema, 1 caso de cada 11 puede ser más serio.
Ya es algo. Al menos hay algunas investigaciones explorando esa posibilidad.
Pero, lamentablemente para quienes nos encontramos con este obstáculo, sigue escaseando la información al respecto, así como las soluciones efectivas.
Primero, porque NO es un problema grande para la mayoría de las personas que dejan de fumar. El cuerpo va regulándose despacio. Suele resolverse en unas cuantas semanas.
Y segundo, porque el estreñimiento NO es el único problema digestivo que podría afectar a los recientes exfumadores. ¿Cómo te quedas si te digo que, para algunas personas, el problema es el contrario?
No estás solo en esto
Si te das una vuelta por foros, blogs o investigas un poco entre tus conocidos, verás la de gente que deja de fumar y tiene problemas para ir al baño de una manera “normal”.
Yo he leído hilos hablando de este tema hasta la saciedad. Por poner uno, mira este. Es larguísimo (está en inglés):
Quit Smoking Leads To Severe Digestion Problems…
Eso, para que veas que no eres el único que lo pasa mal. Si bien, hay que ser cauteloso cuando lees estas experiencias en Internet.
Muchas están escritas desde el malestar. (Cuando no vas al baño te sientes de cualquier manera, menos “bien”.) Y están escritas desde la frustración de no tener el menor control sobre el problema, ni saber cuánto va a durar.
La gente se desahoga contándoselo a personas que están pasando por situaciones parecidas. Ese es el valor que tienen estos hilos.
Pero, cuando superan el problema, pocas vuelven para decir: ¡Oh! Al fin me siento bien.
Hay que tenerlo presente. El problema suele ser temporal, pero no dura lo mismo para todo el mundo.
La paciencia va a ser tu principal aliada
En el hilo que te he mencionado antes leí una opinión que se me quedó grabada. Decía que estos problemas pueden verse como la “revancha” que se toma el cuerpo por la porquería que le hemos echado durante años.
Y, claro, cada cuerpo se “venga” a su manera. El tuyo puede ajustar cuentas y quedar en paz contigo a las dos semanas. El mío… a saber cuánto va a tardar.
Unas personas tenemos como problema principal el estreñimiento y otras, un abanico de “revanchas” diferentes. Cada abandono del tabaco es distinto.
Lo que tenemos en común es que, salvo en casos excepcionales, son problemas temporales. Y también tenemos en común que vamos a necesitar un primer remedio importante: PACIENCIA.
En los demás remedios anti-estreñimiento quizás no coincidamos. Pero en este, fijo que sí.
Lo que viene ahora es una recopilación de esos remedios. Si tienes una relación íntima con el estreñimiento, seguro que conoces la mayoría. Así que seré breve.
Ideas para paliar el estreñimiento tras dejar de fumar

1) Realiza más actividad física.
Plantéate una horita al día de ejercicio para liberar endorfinas que contrarresten la ansiedad y, por supuesto, para favorecer el tránsito intestinal.
¿Caminar? ¿Correr? ¿Ir al gimnasio? Elige lo tuyo.
Pero lo más importante es que, en general, te muevas más durante el día.
Si estás mucho tiempo sentado por tu trabajo (como yo), acostúmbrate a levantarte cada media hora, por ejemplo. Estírate, camina por el pasillo… Lo que se te ocurra.
Sustituye los cigarrillos por un poquito de movimiento… ¡Y por agua!
2) Bebe agua en abundancia.
Muy importante. Donde antes había un cigarrillo, pon agua y respiraciones lentas y profundas. (Lo de la respiración es un buen tip.)
¿Simple? Sí. Pero es difícil para quienes no tenemos la buena costumbre de ir dando traguitos de agua durante el día.
3) ¿Café?
La mayoría no lo recomiendan para dejar de fumar, porque te pone los nervios más de punta de lo que ya los tienes por la abstinencia de la nicotina.
Sin embargo, un cafecito mañanero (desligado del cigarrito de después) podría ayudarte a ir al baño. Más de dos cafés al día, comprobado, no son nada recomendables cuando estás con «el mono».
4) Aumenta el consumo de fruta, ensaladas y alimentos ricos en fibra.
Un clásico. ¿Has probado el remedio de tomarte un par de kiwis por la noche para ir al baño nada más despertar a la mañana siguiente?
A mí no me ha funcionado nunca, pero a mi hermana, sí.
5) Toma un yogurt al día.
Este regenera la flora, favoreciendo que se regule el tránsito intestinal.
6) Disminuye el consumo de alimentos astringentes.
Ya sabes: queso, pan blanco, arroz, etc. Al menos, hasta que pase el monstruoso estreñimiento.
7) Intenta dormir bien y las horas necesarias.
Digo «intentar», porque la abstinencia de la nicotina puede no ponerlo fácil los primeros días.
Pero el descanso y, en general, el relax va a ser tan fundamental como el agua y el movimiento.
El estrés estriñe. ¿A ti no? Arréglatelas para poner buenos ratos en tu agenda. Eso, además de dormir lo que necesites.
¿Y si lo natural no funciona?
Además de las ideas anteriores, hay muchas otras que puedes probar y son inocuas. Elige las que mejor te vayan. Úsalas según tu criterio.
Y, si llegas a necesitar laxantes u otros remedios para evacuar, considera consultar al médico o al farmacéutico.
Yo utilizo una combinación de remedios de estos. Pero no voy a recomendar ninguno, porque cada cuerpo es distinto… Y cada estreñimiento, también.
En los peores casos, el médico está para ayudar.
El estreñimiento me hizo recaer
No le temas al estreñimiento. Mi caso no tiene porqué ser el tuyo. Hay personas que dejan de fumar y están estreñidas solo dos o tres días. Otras pasan un par de meses difíciles. Después, el cuerpo va regulándose.
Yo, que ya era propensa al estreñimiento antes de fumar, solo pude aguantar 7 u 8 días, como máximo, en cada intento.
De hecho, comencé a fumar la primera vez por mis problemas para ir al baño. Pero no te voy a aburrir con la historia.
En mis intentos de dejar el tabaco, pasaban los días sin que sintiera ni una pizquita de ganas de ir al baño. Nada. El aparato digestivo, detenido, colapsado. Los remedios flojitos no funcionaban. Era y es horrible.
Volví al tabaco dando solo unas caladas para ir al baño por la mañana. Después fue medio cigarrillo. Luego, el cigarrillo entero… Y así fue como me reenganché al tabaco cada vez.
A ver qué pasa ahora. Yo sigo intentándolo. A cada intento lo hago mejor y confío en llegar al día en el que no necesite un cigarrillo para ir al baño.
Hay una actividad que me está ayudando mucho: correr.
Prometo actualizar esta entrada cuando pueda ir al baño sin fumar, siquiera un par de veces por semana. Ampliaré las ideas tras un tiempecito de “regularidad”, por si a alguien le dan pistas.
De momento, ojalá que esta entrada te sirva para saber que tu problema lo tiene alguien más y que, como tú, se empeña en resolverlo día a día.
Apunte provisional: ¡Ya llevo 3 meses sin fumar… nada de nada! 🙂
