Ideas para recuperarte tras un revés

Esta entrada repasa cómo recuperarte tras un revés. Porque, sí, vas a sufrir unos cuantos.

Lo importante del asunto es qué vas a aprender de ellos y qué harás a continuación.

3 Ideas para recuperarse tras un revés

Todos recibimos reveses con los que no contamos: bofetadas de la vida que nos descolocan o nos derriban temporalmente. (Y la última palabra está subrayada adrede.)

A veces, tras un golpe, llega otro. Eso, si no caen varios a la vez. ¿Cómo sueles recuperarte tú en estas situaciones?

Las experiencias duras se superan

Las cartas sobre la mesa. No es cierto que en todos los casos se cumpla el refrán «Lo que no te mata, te hace más fuerte«.

Pero en muchos casos, sí. Y, quienes superan experiencias duras, además de hacerse más resistentes, con el tiempo tienen la misma capacidad para experimentar felicidad que quienes han vivido en un lecho de rosas.

Incluso, por esa resistencia, afrontan mejor esas pequeñas adversidades que a otros pueden parecerles enormes.

Lo apuntan estudios al respecto. (Traumatic Experiences May Make You Tough)

¿Por qué te lo digo? Porque una mala etapa, una mala experiencia, el dolor de hoy no tiene por qué hipotecar tu felicidad de mañana.

Aprovecha los pequeños o grandes reveses para hacerte más fuerte

Cualquiera de nosotros, si no es especialmente fuerte, puede entrenarse para afrontar con más entereza los reveses. Y podemos empezar a hacerlo con los pequeños guantazos que nos dé la realidad.

Ahí van estas tres ideas, para que vayamos practicando.

recuperarse tras un revés

1. Busca soluciones

Una vez que te recuperas del desconcierto de un revés, dale prioridad a los pensamientos que te saquen del hoyo.

En momentos difíciles, el dolor suele empujarnos hacia lo negativo: lo malo que ha ocurrido y lo peor que está por venir.

Efectivamente, lo ocurrido es “malo”. Podemos darle vueltas indefinidamente sin salir de ahí. Y, desde luego, puede ir a peor. Cualquier situación puede empeorar lo indecible. Si no, que se lo digan a Murphy.

La persona fuerte (o resiliente) entiende que es una pérdida de tiempo y de energía quedarse atascado en el malestar y en las preocupaciones.

Piensa en el problema. Pero lo hace para tratar de entenderlo lo mejor posible. Cosa que le ayudará a enfocarse en soluciones (si las hay).

2. Ponte manos a la obra

Si hay algo que puedas hacer para estar mejor, emplea ahí tu energía.

Muy básico, de acuerdo. Pero cuánta gente hay quejándose de sus reveses y de lo injusta que es la vida, sin intención de hacer nada al respecto.

3. Pide ayuda si la necesitas

Si te viene largo levantarte por ti mismo, deja que te echen una mano.

La persona resiliente no teme pedir ayuda. No se avergüenza de reconocer que tiene limitaciones. No finge. Y esto es un ejercicio de valor.

Además, denota responsabilidad. Porque, después de pedir ayuda, se implica y trabaja junto a quien le dio la mano. No se queda en plan pasivo, esperando que el otro le resuelva la papeleta.

 

Es bastante probable que, en lo que nos queda de vida, nos sorprendan unos cuantos reveses. Algunos, muy duros.

Puede ser buena idea que aprovechemos las oportunidades que tengamos para fortalecernos ante la adversidad.

Ese aprendizaje nos servirá en momentos más dolorosos. O, si no, para manejarnos con el enjambre de complicaciones cotidianas, que no es poca cosa.

¿Qué haces tú para recuperarte tras un revés?


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