Irse a dormir enfadado. ¿Eso es malo?

Existe un consejo muy popular que recomienda no irse a dormir estando enfadado. Especialmente si estás enfadado con alguien que duerme en la misma cama.

¿Es malo irse a dormir enfadado?

Parece ser que el consejo es de los acertados. Las razones son fáciles de intuir: uno se siente mal, está más tenso, tarda más en dormirse y es realmente incómodo.

Además, la vida no dura mil años como para permitirse el lujo de malgastarla en esos momentos desagradables.

Por otra parte, no siempre se pueden resolver los asuntos pendientes o ciertas discusiones antes de ir a dormir.

A veces es incluso beneficioso dejar «reposar» un problema e intentar calmarse para abordarlo más tarde, con más claridad.

Cuando alguien opta por lo segundo, no quiere decir a priori que esté agrandando el berrinche para hacer que el otro se sienta culpable.

Quizás, no puede forzar un arreglo instantáneo a un problema solo porque sean las doce de la noche.

irse a dormir enfadado

A nadie que yo conozca (y que me conste) le gusta irse a dormir con ese malestar. Se duerme infinitamente mejor cuando todo marcha como la seda. ¿O no?

Sin embargo, alguna vez habrá que durmamos con el conflicto bajo la almohada. No pasa nada. Lo arreglaremos lo antes posible y volveremos a dormir como los angelitos.

Confirmado: No te vayas a dormir cuando estés enfadado

Actualizo esta reflexión para aportar la opinión de la ciencia, que viene a confirmar lo certero del consejo.

De un nuevo estudio sobre este tema se desprende que el cerebro guarda más o menos intacta la respuesta emocional cuando te vas a dormir hecho una furia. (Fuente)

Así es que, cuando despiertas y te encuentras de cara con tu pareja o con el problema que te ha hecho enfadar, revives prácticamente las mismas sensaciones que tenías antes de irte a dormir. El cerebro «protege» ese recuerdo.

Eso no ocurre cuando permaneces despierto.

Poco a poco, se va atenuando esa sensación desagradable y, si en unas horas vuelves a estar delante de lo que te hizo sentir mal, no lo revives de manera tan intensa.

Conclusión: Hay que esperar antes de meterse en la cama, para que se pase un poco el disgusto.

A mí me parece muy interesante esta confirmación, porque viene a ser eso, más que un hallazgo.

Alguna vez la mayoría de nosotros nos hemos ido a dormir enfadados, tristes, asustados o experimentando cualquier otra emoción desagradable.

Y, al despertar, cuando hemos evocado la causa de nuestro malestar, hemos vuelto a sentirnos igual de mal que antes de dormir. ¿Te ha pasado a ti?

Por lo tanto, sería bueno procurarse emociones positivas para finalizar el día. O, al menos, huir de los malos ratos.

Esa es la mejor aplicación que se me ocurre: siempre que sea posible, intentar irse a dormir en paz y de buen humor.

Eso hará que el sueño sea más reconfortante. Y, además, que la sensación quede «protegida» por nuestro eficiente cerebro hasta el día siguiente. 🙂

Imagen de rachel sian


Categoría: